15/9/09

Pentagrama y palabras

El ejercicio era armar textos aplicando conceptos sociológicos a partir de tramos de canciones de Andrés Calamaro, Fabiana Cantilo y Fito Páez.
Esto hizo Micaela Zabalo, alumna de 3º año del Colegio San Ignacio

“Necesito un amigo”
La frase que recibí, “Necesito un amigo”, se puede relacionar con algunos conceptos sociológicos.
El primero que me viene a la cabeza es la edad, dado que hay un cierto período en la vida de todos en que realmente necesitás tener un amigo. Cuando somos adolescentes nos sentimos más cómodos pasando el tiempo con nuestros amigos que con nuestra familia. Por lo tanto desde esa edad en adelante, le damos más importancia que antes al significado de la amistad.
Otro concepto relevante es cultura, pues en diferentes culturas el sentido de lo que es un amigo puede cambiar. Entonces si vivo en un país donde la amistad no es importante, puede ser que no experimente la fuerte necesidad de tener un amigo. En relación a este concepto puedo vincular el de socialización. Si me enseñan que la amistad es algo maravilloso, lo creeré y querré encontrar un amigo. Pero si me enseñan a no confiar en nadie excepto mi familia, no los tendré. Otros conceptos ligados a la frase son creencias y valores. Estos dependerán de la cultura en la que uno nazca. La opinión sobre la amistad estará en función de los valores que haya aprendido.

La amistad tiene diferentes significados para distinta gente. Algunos creen que no podés tener amigos de otra clase social. Pero para mí, cuando hablo de amistad, de ningún modo hay diferenciación o estratificación. He sido amiga de un chico (diferente sexo), de distinta edad y de otra clase social. Con respecto a esto último, hay un montón de discusión, una vez más asociada con las creencias y también con la experiencia. La experiencia y las diversas circunstancias que uno haya vivido lo hacen pensar de una u otra manera, de allí que sea muy importante al hablar de cómo creemos en la amistad. El contexto también se puede vincular a esto. Hace algunas décadas, en varios lugares, un pobre y un rico ni siquiera tenían un poco de chances de ser amigos; era imposible, increíble.
Una vez más vuelvo al concepto de la edad y pienso que, tal vez cuando crezca y gane más experiencia en temas de amistad, cambiaré mis pensamientos.

Considero que también podemos relacionar al asunto el concepto de identidad porque el hecho de necesitar un amigo depende de tu personalidad. Si sos alguien que prefiere la soledad a estar con otra gente, probablemente no sentirás importante la frase “necesito un amigo” y te alcance con tu familia para estar bien.
Por lo tanto la amistad (un concepto bastante abstracto) puede tener diferentes formas, sentidos e incluso valores, sea como resultado de nuestra cultura, de lo que nos fue enseñado o simplemente de nuestra experiencia personal. O sea que al decir “necesito un amigo” hay muchos conceptos sociológicos implicados, que nos conducen a sentirnos así.

¿Democracia o libre albedrío?

¿Democracia o libre albedrío?
Por Elena Moscone, Programa Educativo de Adultos Mayores, Universidad Nacional de Río Cuarto

El detonante y punto de partida del tema de hoy es la democracia. Palabra vapuleada, conversada, añorada pero tan difícil de ejercer y practicar.Llevamos veintiseis años en el sistema democrático...¿Sabemos convivir en él?¿En la esencia de la palabra?.. O simplemente con nombrarla parecemos reivindicarnos? A través de su restitución se logró liberación sexual, despenalizaciòn del consumo de drogas, protección a los menores que delinquen, en definitiva derechos humanos para todos. Pero en el corazón argentino late la esperanza del vivir democrático.Imaginando un mundo de gente con consideración hacia el otro, que crea en las Instituciones, comprometida con el país, que trabaje dignamente, que su salud y educación sean prioritarias, en fin... es un sueño de todos que ojalá se haga realidad.

11/9/09

De vereda a vereda

El trabajo práctico consistía en aplicar ejemplos concretos de sustantivos abstractos.

Infidelidad
Por Antonella Boarini, sexto año IPEM 252 “Río de los Sauces”

Era una tardecita de verano, entre ellos ya no quedaban palabras, sólo silencio. Se despidieron con un beso interminable y un abrazo profundo que sólo ellos podían sentir.
El se alejaba dejando su alma en manos de ella, quien lo veía desaparecer, con sus ojos llenos de lágrimas y un vacío en el pecho imposible de llenar.
La distancia que los separa es cada vez mayor, ahora cada uno debe seguir su camino, él tratando de olvidarla y ella con su carga por haber perdido al hombre de su vida por buscar en otro algo distinto.


Loca obsesión
Por Antonella Boarini

Te miré a los ojos, el mundo se paró en un instante y sentí cómo mi corazón latía cada vez más fuerte, un calor se asentaba en mis mejillas y todo mi cuerpo temblaba.
En ese momento entendí lo que significabas para mí, pero cuando quise decirte lo que sentía, los nervios me traicionaron y salí corriendo, con tanta suerte que tropecé y me lastimé la pierna. Era tanta la desesperación de alejarme que no esperé que me ayudaras.
Días después te vi y sólo quería esconderme para no tener que darte explicación de lo que había pasado.
Ahora entendí qué pasaría por no haberte confesado mi amor, porque te vi con ella, sonriente, contento y feliz. No sé cómo hacer para aguantar esta bronca que tengo hacia mí por no haber tenido el coraje suficiente para hacerme cargo de mis sentimientos.
Pero no voy a bajar los brazos, voy a pelear por tu amor cueste lo que cueste, me quieras o no, vas a estar conmigo. Soy capaz de todo por vos, no importa la vergüenza, ni tu novia, ni el qué dirán, sólo estar a tu lado toda la vida porque es lo único que me haría feliz. Y si no sucede, lo intenté, pero nunca más me vas a ver, voy a desaparecer de tu vida y de tu mundo, me convertiré en tu sombra eterna.


Sólo te pido
Por Carla Oviedo, sexto año IPEM 252

(Entra Mauricio a la habitación donde su abuelo estaba internado con una enfermedad terminal).
-¡Hola, abuelo! ¿Cómo estás? Seguramente un poco mejor que ayer, te veo más lindo, con más ganas de vivir aún. ¿Te acordás que te hice una promesa? Era que cuando yo me reciba de médico iba a hacer hasta lo imposible para encontrar la cura del cáncer y lo voy a hacer por vos, ¡viejito lindo!
Abuelo, cada noche que me acuesto me pongo a pensar en todas las cosas que vivimos juntos en mi niñez y luego en mi adolescencia, pero hoy me estoy sintiendo muy vacío, mi cuerpo tiembla, no puedo soportar verte así tirado en esta cama y con los ojos cerrados.
Sólo te pido un abrazo más que me apriete mucho más que ayer, una mirada más que a través de ella pueda ver tipos que piensan y hacen cosas como vos, luchando día a día por su vida. Nono, mis lágrimas no dejan de caer sobre tus mejillas como las gotas de agua de una nube al suelo, espero me puedas escuchar y de esta manera puedas comprender que estando a tu lado te doy muchas fuerzas. quiero estar a tu lado toda la vida, ¡te amo, abuelo, te amo! (llorando con muchas ganas con un sentimiento muy intenso sobre él). El abuelo abre los ojos, le aprieta la mano y le dice: “¡Yo también, Mauri!”.
Luego se levanta, lo mira a los ojos y se queda helado.


El día de Julián
Por Pablo Alvarez, sexto año IPEM 252

Una mañana, Julián se levantó con la ilusión y las ganas de vivir la vida como nunca lo había hecho. Salió a hacer las compras como todas las mañanas. Con una sonrisa saludó a sus amigos y aquellos que no solían caerle bien. Hizo de todo ese día. Ya al atardecer, Julián se esforzó por estar feliz. El sabía que se venía lo peor. Entre sonrisas y llanto por despedidas trató de ser fuerte, porque pronto moriría por una enfermedad tal como le había dicho su doctor.


Miedos
Por Pablo Alvarez

Joaquín tenía 9 años y a veces sentía que lo asustaban. Eran los fantasmas de la noche. En realidad era su imaginación que viajaba por muchos lugares hasta llegar al miedo. Decía que casi todas las noches alguien golpeaba el armario como si estuviese dentro y quisiera escaparse o desahogarse o tal vez herirlo a Joaquín. Por eso jamás abriría ese maldito armario.
Se fue a la pieza de su madre, le dio un beso y durmieron juntos.


Hasta la muerte
Por Juan Giordana, sexto año IPEM 252

Estábamos en la Segunda Guerra Mundial, tercer batallón.
Junto a mi general y tres soldados más -el resto había caído en combate- estábamos atrapados en una de las trincheras, mientras el enemigo seguía avanzando hacia nosotros. Nuestro general gritó “¡A sus puestos!”. Todos nos pusimos en posición excepto el soldado Rodríguez; estaba mirando las estrellas mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla, como si fuera la última vez que las vería.
El enemigo nos había rodeado, no había escapatoria.
Estaba junto a nuestro general cuando una bala perforó su pecho. Cayó tendido en el suelo. Alcé su cuerpo con mis manos y lo respaldé contra las paredes de la trinchera. Me miró y me hizo jurarle que acabaríamos con esos malditos, giró su cuello y bajó su cabeza. Sus ojos quedaron entreabiertos, él ya no estaba con nosotros.
Ahora yo era el general. Llamé a los soldados, los miré a la cara; ellos temblaban, imploraban que me rindiera, pero no fue así, agarramos nuestras armas y atacamos.

semejanzas y diferencias en la escuela

¿Iguales o equivalentes?
Es cierto que 2 dividido 4 da el mismo resultado que 200 dividido 400. Basta usar la calculadora o simplificar para llegar a 0,5.
“Entonces es lo mismo. Vamos a ver el partido”, dijo Néstor.
“Esperá, superficialmente es lo mismo; en lo profundo, no”, respondió Alina.
Néstor ya estaba en su pieza.
Alina se quedó en el living. “Claro que las dos divisiones dan 0,5 pero más que iguales son equivalentes. Igual será el resultado, sin que ello implique que las partes sean idénticas. Todos sabemos que 2 no es lo mismo que 200 y que 4 no es lo mismo que 400. Lo que ocurre es que, comparando las divisiones, el 2 equivale al 200 -ambos son la parte más chica- y el 4 equivale al 400 -la parte más grande-. De ninguna manera son iguales el 2 y el 200. A la hora de pagar, me quedo con el 2 o con el 4; a la hora de cobrar, con el 200 y, de ser posible, con 400.
“¡Siempre el mismo este tipo. Ojalá que lo pise un camión con acoplado!”, se escuchó desde la pieza.
Alina siguió escribiendo: “Por ahí va la diferencia entre iguales y equivalentes. Todo elemento es igual a sí mismo. Puesto en sociedad, puede equivaler a otros, según con quienes se compare. En el caso 2 dividido 4 y 200 dividido 400, el 2 equivale al 200 y el 4, al 400.
“¡Goooooool. Y ahora, y ahora..!”, sonó desde el dormitorio mientras Alina levantaba la música.
Julieta, que leía Historia, aceptó ver lo que había escrito su madre.
-¿Se entiende?
-Sí, es más o menos como acá en casa. Tenemos cuatro elementos que son vos, papá, la matemática y el fútbol. Por supuesto, son diferentes. Sin embargo, la relación entre vos y la matemática guarda equivalencia con la que papá tiene con el fútbol. Dicho con tus palabras, la matemática es a vos lo que el fútbol es a papá.

Apuntes sobre valor absoluto y valor relativo
Adrián Ramírez tenía que escribir la diferencia entre valor absoluto y valor relativo. Empezó pensando que relativo está asociado a relación, de modo que este tipo de valor pone en juego al menos dos elementos.
Recordó lo que significaba para él pagar 80 pesos una camisa cuando estaba solo y de mal ánimo y lo que implicaba cuando la compraba pensando en alguien que lo hacía soñar con felicidad.
Los 80 pesos seguían siendo 80 pesos, pero su valor era otro.

Hecho el primer ejemplo, Ramírez siguió escribiendo porque la consigna pedía diez.
-Un gol convertido en el último minuto de juego suma una anotación cuando no hay tiempo para más. Esto es invariable. Lo que cambia es la sensación: si ese gol es el décimo de un 10 a 0, la relación entre su autor y la conquista es fría. Si el gol define un partido, el vínculo será pasional y acaso termine con un grito de gol que disimula un inmenso gracias a la vida.

-Una sonrisa es un gesto facial. En labios de un vendedor convendrá leerla como estrategia para que uno compre. En labios de otra persona habrá que prestarle la debida atención, sin por ello entusiasmarse en demasía (lo cual es virtualmente inevitable).

-La imagen de cuatro pies en una cama es la imagen de cuatro pies en una cama. Claro que esto puede ser la sinécdoque de un acto de amor o lo único que queda de la obra de un descuartizador.

-Cinco pesos son cinco veces uno aquí y allá. La relación de uno con este monto es una si debemos un millón de pesos y es otra si nos faltan cinco pesos para comprar la entrada a un recital.

-Un loco es un loco. Si se trata de un loco que habla bien de mí, tal vez lo tendré por loco piola. Si en cambio me difama, seguro que lo tacharé de loco malo.

-Hay futbolistas que juegan asumiendo que la camiseta que calzan se compra y se vende por 160 pesos. Otros también lo saben, pero actúan en función del profundo valor que esa camiseta tiene para los hinchas.

-Un mate ofrecido es una bebida que se invita a tomar. Se la puede apreciar como un gesto de compromiso si viene de la suegra estereotipada. En días de invierno en los que uno anda desabrigado, el mismo convite puede presentársenos como un gesto amoroso y hacernos dudar si hemos entrado en la casa de nuestra suegra.

-Jaf cantando “Tu amigo fiel” es un artista argentino intepretando el tema de Carol King. Ahora bien, si la canción va de un chico a una chica que le gusta, su valor será distinto que si se la destina a la hermana.

-(Basado en un chiste) Un hombre desnudo en el ropero es un hombre desnudo en el ropero. Para un detective contratado por un marido celoso, es la prueba del adulterio. Para un marido que no quiere ver, es un hombre que se entretiene jugando al cuco.

circunstancias, a saber

De nuevo
El día se presentaba mejor que otros. La lluvia y el viento habían cedido lugar al cielo apenas nublado y a una brisa que hacía flamear las banderas como a él le gustaba.
El problema era el examen: rendir por cuarta vez una materia es ir al paredón del escepticismo. A falta de balas, dudas; a falta de soldados con fusil, pasados con desaprobaciones; a falta de muerte, impotencia.
Dos horas después, las banderas se enrollaban en el mástil y la sensación térmica era 14 grados más baja. Lo esperaba un resfrío y el alivio de saber que ya no rendiría esa materia.

Ni idea
“No sé qué le puedo decir”. “Yo tampoco”. “¿Tenés idea de cómo es?”. “No”.
Julieta pensaba que era mejor omitir datos. Consideraba que el miedo no es buena guía para una entrevista laboral.

Todo igual
Cada vez que fue le respondieron igual. Cada vez que fue encontró caras distintas con gestos calcados. Cada vez que fue le dijeron que “a lo mejor, dentro de un tiempo...”, frase cuyo final no escuchaba pues él mismo la terminaba pensando “ustedes estén todos muertos”.
Cada vez que fue le comunicaron que el problema era de casa central.
Cada vez que fue sintió que la televisión por cable es linda toda vez que no haya que hacer reclamos.

Pesimismo
“Cuando quieras nos vemos”. “Cuando” es tan preciso como “algún día”. La experiencia le había enseñado que imprecisiones así marcan claramente que jamás se producirá el encuentro.

No necesariamente
“El otro día la vi a tu tía”, le dijo Ana a Lucrecia.
La respuesta le hizo suponer que se llevaban mal.
“El que está muy bien es Adrián”, cambió de tema.
La respuesta la llevó a pensar que ya no había noviazgo.
“Te queda lindo el pelo suelto”, opinó sonriendo.
La respuesta le hizo creer que ese no era el corte deseado.
Cuadras después se separaron. Lucrecia no le contó que la habían despedido del trabajo.

De paraísos y virtudes

Paraíso
Cada tanto se sueña con el paraíso. Antes de la idea del paraíso como lugar adonde ir a parar después del velorio, vale la pena recorrerlo como un lugar del planeta donde pasar ratos que lleven a sentir que la dicha existe y es mayúscula.
Aquí, la versión de Carmen Rodríguez y Viviana D.F., respectivamente, estudiantes de Comunicación Radiofónica del Programa Educativo de Adultos Mayores de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Su habilidad para la descripción recrea la perspectiva de una autora, para quien esta tarea consiste en pintar con palabras.

Queridos oyentes: Transmito desde Cayo Largo, una pequeña isla de 3 mil habitantes temporarios. Me acompañan el paisaje y el mar celeste caribeño, un oleaje más bien fuerte en algunos puntos y agua serena al otro lado.
Junto a turistas con muy buena onda vemos veleros ir mar adentro cada 15 minutos.
Hay una barra con riquísimos tragos cubanos; ¡hmmm, qué buenos!
Un señor llamado Isaac prepara souvenires con esa hermosa arena blanca, finita y blanca como la sal. Además, arena fría. ¡Qué placer!
Gente muy tranquila sin preocupación alguna, música en vivo a la orilla del mar y velas al atardecer. Al salir de allí, noche de recreación en el teatrino al aire libre y bares a los costados; abiertos unos, cerrados con aire acondicionado otros.
Lo que dejó este lugar es soñado. Gracias por escucharnos”.

Estamos vos y yo, solos en una isla donde solo está el paisaje, las olas, los pájaros y vegetación por doquier, sintiendo que nos ensordece el silencio, nos acaricia la brisa del mar, nos envuelve el perfume de las flores silvestres.
Vemos la entrada del sol recostados en un colchón de arenas blancas y apenas tibias, en esa puesta majestuosa con un sol rojo semejante al cráter de un volcán y que abarca completamente el horizonte.
Siento que si llegara el fin del mundo no lo notaríamos porque allí encontramos todo lo que necesitamos, el amor a la naturaleza y entre nosotros dos para enfrentar; aun sabiendo que de por vida tendríamos de vecinos solamente El Paraíso”.

Virtudes
Hay tareas simples. Según los estereotipos, encontrarle defectos a la suegra.
Hay tareas complicadas. No porque se trate de buscar agujas en un pajar, sino porque el control social informal dictamine que es agrandado o vanidoso quien habla bien de sí mismo
.
El riesgo de no reparar en las propias virtudes es mandar la autoestima por el tobogán. Estás invitado a hacer tu lista, como Carmen Rodríguez y Viviana D. F., respectivamente.

Dar
Muchos de mis momentos son de transmitir lo mejor de mí sin pensar en recibir. Veo que cada día que transcurre se van dando las cosas y a veces me pregunto por qué y cómo. Claro, soy así, me gusta compartir, hacer sentir afecto y compañerismo a la persona que está conmigo.
Siempre me gustó ayudar al prójimo y en estos días hice una obra de caridad y me sentí como si llegara al cielo.
Amo mucho a mi familia y a mis padres. Agradezco a la gente que me rodea, que es espectacular y sin obstáculos.
Me encanta reírme y pasarla bien. Y si veo a la otra persona decaída, me gusta hacerle ver que la vida es linda y vale vivirla.
Me encanta la buena educación de la gente, la sinceridad. Lo que no soporto es la mala onda y las agresiones, en esos casos trato de alejarme”.

Lo virtuoso o virtual
Cuando hablamos de virtudes, diría que es una disposición de obrar bien y evitar el mal.
Teologalmente, fe, esperanza y caridad. Cuánto de todo esto llevamos grabado en nuestras vidas cotidianas.
Tener integridad de ánimo y bondad de vida; ayudar a tus semejantes.
Ver una virtud en los demás es más fácil que en uno mismo.
Ser virtuoso es donar vida: llámese a la madre a punto de parir.
En el contexto del común de la gente, sería dominar un arte, pintar, dibujar, cantar, dirigir... Saber enseñar a tus semejantes lo que aprendés durante años de estudio, como los maestros, profesores, instructores.
En el matrimonio, aceptar al otro tal cual es.
En un grupo de estudio, saber sacar de la nada todo.
En un no vidente, hacerle sentir un paisaje.
En un enfermo, decirle que ya todo va a pasar y va a poder con el dolor.
Y en cuanto a la fe, como decirles a los demás lo que no se ve ni se toca, se siente.
Virtudes cardinales: Norte, Sur, Este, Oeste.
Prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
Si hiciéramos de nuestras vidas una buena ensalada con todos estos condimentos, nos sería más fácil encontrar el porqué vivimos en un mundo tan desvirtuado. ¿Será porque no vemos nuestras propias virtudes?”.