La hermosura dijo presente
“Comer, rezar, amar” es una película generosa
Lo que sigue es un tramo de un correo electrónico que le envía tras visitar ruinas en Italia el personaje de Julia Roberts a David, novio con el que rompe. Si alguien cree que el resto de la obra es igual de bien concebida está en lo cierto. No apta para los que desconfían de finales felices, sí para quienes disfrutan de paisajes geográficos y culturales a ambos lados del meridiano de Greenwich.
“Todos queremos que las cosas sigan igual, conformarnos con ser infelices por miedo al cambio, a un derrumbe. Miré este lugar, todo el caos que ha sufrido, cómo ha sido adaptado, quemado, saqueado y reconstruido, y me sentí reconfortada. Quizás mi vida no haya sido tan caótica, pero el mundo lo es y la trampa es encariñarse con una parte de él. La ruina es un regalo. La ruina es el camino a la transformación”.
Un blog variopinto, con textos ligados a pensamientos, sensaciones, descripciones, narraciones, sentimientos, ocurrencias y reflexiones sobre temas periodísticos sin correr tras primicias. Miradas acerca de lo que nos pasa, lo que nos gustaría, lo que perdimos y lo que soñamos.
27/6/11
Obreros de la belleza
Con sus pies tocan vidrios sin golpearlos. Se mueven como péndulos más cerca de azoteas que del suelo. Quienes limpian vidrios de torres y grandes edificios saben que la sensación térmica es una en la calle y otra en lo alto. Para ellos, arnés no es la mala pronunciación de un prestador de Internet sino un seguro de vida.
Aquellos que miran para arriba también descubren en construcciones históricas de Buenos Aires esculturas cuyos autores deben haber asumido que la belleza era un valor. Deben haber creído que alguien la vería pese a la prisa a ras del suelo. Acaso hayan supuesto que segundos de gozo tornan llevaderas algunas rutinas.
Las torres, sean rectangulares o circulares, atraen menos que la delicada artesanía. Sin embargo, de no ser por el lustre de sus vidrios, quizás muchos pasarían años sin apreciar las obras de quienes asumieron un compromiso con la virtud independientemente de la cantidad de espectadores.
Con sus pies tocan vidrios sin golpearlos. Se mueven como péndulos más cerca de azoteas que del suelo. Quienes limpian vidrios de torres y grandes edificios saben que la sensación térmica es una en la calle y otra en lo alto. Para ellos, arnés no es la mala pronunciación de un prestador de Internet sino un seguro de vida.
Aquellos que miran para arriba también descubren en construcciones históricas de Buenos Aires esculturas cuyos autores deben haber asumido que la belleza era un valor. Deben haber creído que alguien la vería pese a la prisa a ras del suelo. Acaso hayan supuesto que segundos de gozo tornan llevaderas algunas rutinas.
Las torres, sean rectangulares o circulares, atraen menos que la delicada artesanía. Sin embargo, de no ser por el lustre de sus vidrios, quizás muchos pasarían años sin apreciar las obras de quienes asumieron un compromiso con la virtud independientemente de la cantidad de espectadores.
23/6/11
Hilo invernal
A River le vaciaron las arcas hombres que, como José María Aguilar, desaparecieron antes del escarmiento. Lo dejaron en descenso directo entrenadores y futbolistas que ya no están, entre otros Diego Simeone, quien aprovechó el talento de Ariel Ortega para ser campeón y cuando se hartó de sus faltas al profesionalismo se lo sacó de encima. Semanas más tarde, se marchó y fue Gabriel Rodríguez el que tuvo que ponerle la cara al hecho inédito de River en el último puesto de un torneo.
Néstor Gorosito y Leonardo Astrada no terminaron al pie de la tabla de posiciones, tampoco torcieron la prevalencia de derrotas.
La esperanza del nuevo presidente Daniel Passarella se desvaneció y con ella, el apoyo popular.
Llegó y se fue Angel Cappa, bajo cuya dirección técnica el equipo promedió 1,5. Juan José López tampoco condujo rendimientos como para que el millonario peligrase su permanencia. El arrastre se llevó puesto a JJ y su confusión.
Nombres y dolores.
Adalberto Román cometió penal en la final de ida contra Belgrano para seguir en Primera. No empobreció al club, salió a la cancha pese a no haber cobrado en tiempo ni en forma. Por supuesto que está lejos del paraguayo Celso Ayala, qué decir comparado con Roberto Perfumo. Asimismo, pone lo mejor de sí. No merece que unos violentos invadan la cancha, lo empujen y sigan cortando el hilo por lo más delgado.
En el deshilachado River, como en el jardín del Gigante Egoísta, el invierno dura mucho más que tres meses.
A River le vaciaron las arcas hombres que, como José María Aguilar, desaparecieron antes del escarmiento. Lo dejaron en descenso directo entrenadores y futbolistas que ya no están, entre otros Diego Simeone, quien aprovechó el talento de Ariel Ortega para ser campeón y cuando se hartó de sus faltas al profesionalismo se lo sacó de encima. Semanas más tarde, se marchó y fue Gabriel Rodríguez el que tuvo que ponerle la cara al hecho inédito de River en el último puesto de un torneo.
Néstor Gorosito y Leonardo Astrada no terminaron al pie de la tabla de posiciones, tampoco torcieron la prevalencia de derrotas.
La esperanza del nuevo presidente Daniel Passarella se desvaneció y con ella, el apoyo popular.
Llegó y se fue Angel Cappa, bajo cuya dirección técnica el equipo promedió 1,5. Juan José López tampoco condujo rendimientos como para que el millonario peligrase su permanencia. El arrastre se llevó puesto a JJ y su confusión.
Nombres y dolores.
Adalberto Román cometió penal en la final de ida contra Belgrano para seguir en Primera. No empobreció al club, salió a la cancha pese a no haber cobrado en tiempo ni en forma. Por supuesto que está lejos del paraguayo Celso Ayala, qué decir comparado con Roberto Perfumo. Asimismo, pone lo mejor de sí. No merece que unos violentos invadan la cancha, lo empujen y sigan cortando el hilo por lo más delgado.
En el deshilachado River, como en el jardín del Gigante Egoísta, el invierno dura mucho más que tres meses.
22/6/11
Noble traición
"La primera impresión es la que cuenta", reza la publicidad. Muchos firman al pie. De ello resulta el cuidado extremo en los pasos iniciales; quien puede, elige actuar sólo en las mejores circunstancias.
Roberto Pompei tenía trabajo en Boca como entrenador de inferiores y dirigió interinamente la Primera tras las salidas de Abel Alves y de Claudio Borghi. Lo que se dice un empleo sin grandes presiones y con varios gustos.
Un día, Huracán se quedó sin DT. El equipo venía en caída libre y ni siquiera un conductor experimentado como Miguel Brindisi le había encontrado la vuelta. ¿Alguien querría debutar como técnico? Pompei, el hombre que resignó su ocupación en la Ribera por la ardua misión de evitarle el descenso a su querido Huracán. Cayó en el intento, traicionado por su corazón quemero.
"La primera impresión es la que cuenta", reza la publicidad. Muchos firman al pie. De ello resulta el cuidado extremo en los pasos iniciales; quien puede, elige actuar sólo en las mejores circunstancias.
Roberto Pompei tenía trabajo en Boca como entrenador de inferiores y dirigió interinamente la Primera tras las salidas de Abel Alves y de Claudio Borghi. Lo que se dice un empleo sin grandes presiones y con varios gustos.
Un día, Huracán se quedó sin DT. El equipo venía en caída libre y ni siquiera un conductor experimentado como Miguel Brindisi le había encontrado la vuelta. ¿Alguien querría debutar como técnico? Pompei, el hombre que resignó su ocupación en la Ribera por la ardua misión de evitarle el descenso a su querido Huracán. Cayó en el intento, traicionado por su corazón quemero.
20/6/11
Limitaciones
El profesor intentaba explicar chances de vida y el modo en que la pobreza las modifica. Los alumnos lo miraban como si les estuviera hablando de las virtudes de las corbatas de seda. No era viernes ni era la hora previa a la salida. Hasta que la ocurrencia del ejercicio les dio los resultados que ambos necesitaban, a ellos para quedar mejor de cara al examen y al docente, para evitarse auto/reproches. Les propuso que escribieran un texto de 25 renglones acerca de su tema favorito sin usar acentos.
Solamente dos lo entregaron. Todos entendieron el impacto de las condiciones materiales sobre la existencia.
El profesor intentaba explicar chances de vida y el modo en que la pobreza las modifica. Los alumnos lo miraban como si les estuviera hablando de las virtudes de las corbatas de seda. No era viernes ni era la hora previa a la salida. Hasta que la ocurrencia del ejercicio les dio los resultados que ambos necesitaban, a ellos para quedar mejor de cara al examen y al docente, para evitarse auto/reproches. Les propuso que escribieran un texto de 25 renglones acerca de su tema favorito sin usar acentos.
Solamente dos lo entregaron. Todos entendieron el impacto de las condiciones materiales sobre la existencia.
18/6/11
Norte
Valeria Caballero abre el juego a las emociones triviales y fundamentales, como sabiamente lo dice. Al afecto que es principio. A la gloria de la simplicidad cotidiana. Al regreso. A la generosidad de quienes dan sin figurar. Al amor que resguarda.
Hubo alguna vez en la faz incierta del éter una razón aparente para que la energía que circunda mis entrañas eligiera tu vientre como canal de bienvenida al caleidoscopio de mi existencia.
Dicen que las almas que nos acompañan en esta vida han venido siendo compañeras por lo menos alrededor de 5 vidas previas y si se trata de vínculos capaces de despertar emociones triviales y a la vez fundamentales, seguramente hay más de mil ciclos en los que nos venimos encontrando.
Hoy, en esta porción del espacio y del tiempo varias puñaladas filosas en el centro de mi propia pena me conducen a tu vientre, al refugio más certero de mi vida, Al olor del rissoto único e inigualable con un fino gusto a laurel que sabes cocinar y sazonar con la magia y el matiz singular de una mujer que ha parido 3 hijos.
Y hoy, uno de los dedos de tu mano, como vos siempre decís, se despierta con las fotografías de tus cansancios y tus noches en vela tejiendo posibles pequeños gestos para hacer felices a tus células andantes.
Y el dinero que nunca fue a parar a los deseos propios para poder enviarlo a través de un buzón a los gustos de los hijos. Y las madrugadas planchando ropa que nunca hubiese necesitado ser planchada, y esa rica torta 1, 2, 3, 4 que junto con las albóndigas han menguado las etapas de mi vida.
Entro a un laberinto, el de caminar el devenir cotidiano sin los bastones de tu esencia y al abrir los ojos el vidrio empaña la mirada y encuentra tu vientre para dormir una noche más, sin que importen los años que tenga, ni la adultez que hoy me toca portar aún con la duda de saber si me cabe ese traje.
Una mañana más me permito amanecer con el cordón umbilical rodeando mi cuello, con el inigualable estado de ser un alma amada sin medias tintas, con el desparpajo de saber que aún en el océano, tu aroma será siempre la brújula exacta para llegar a mi norte y que la ley de la gravedad tiene nombre y apellido.
Valeria Caballero abre el juego a las emociones triviales y fundamentales, como sabiamente lo dice. Al afecto que es principio. A la gloria de la simplicidad cotidiana. Al regreso. A la generosidad de quienes dan sin figurar. Al amor que resguarda.
Hubo alguna vez en la faz incierta del éter una razón aparente para que la energía que circunda mis entrañas eligiera tu vientre como canal de bienvenida al caleidoscopio de mi existencia.
Dicen que las almas que nos acompañan en esta vida han venido siendo compañeras por lo menos alrededor de 5 vidas previas y si se trata de vínculos capaces de despertar emociones triviales y a la vez fundamentales, seguramente hay más de mil ciclos en los que nos venimos encontrando.
Hoy, en esta porción del espacio y del tiempo varias puñaladas filosas en el centro de mi propia pena me conducen a tu vientre, al refugio más certero de mi vida, Al olor del rissoto único e inigualable con un fino gusto a laurel que sabes cocinar y sazonar con la magia y el matiz singular de una mujer que ha parido 3 hijos.
Y hoy, uno de los dedos de tu mano, como vos siempre decís, se despierta con las fotografías de tus cansancios y tus noches en vela tejiendo posibles pequeños gestos para hacer felices a tus células andantes.
Y el dinero que nunca fue a parar a los deseos propios para poder enviarlo a través de un buzón a los gustos de los hijos. Y las madrugadas planchando ropa que nunca hubiese necesitado ser planchada, y esa rica torta 1, 2, 3, 4 que junto con las albóndigas han menguado las etapas de mi vida.
Entro a un laberinto, el de caminar el devenir cotidiano sin los bastones de tu esencia y al abrir los ojos el vidrio empaña la mirada y encuentra tu vientre para dormir una noche más, sin que importen los años que tenga, ni la adultez que hoy me toca portar aún con la duda de saber si me cabe ese traje.
Una mañana más me permito amanecer con el cordón umbilical rodeando mi cuello, con el inigualable estado de ser un alma amada sin medias tintas, con el desparpajo de saber que aún en el océano, tu aroma será siempre la brújula exacta para llegar a mi norte y que la ley de la gravedad tiene nombre y apellido.
17/6/11
Renunciemos, por favor
Renunciemos a comprar la mala sangre que venden los canales de noticias.
Renunciemos a la ansiedad, que separa más que los destierros.
Renunciemos al miedo a improvisar.
Renunciemos a la corrección, esa enemiga de la brillantez.
Renunciemos a creer que son veinte, y no uno, los crímenes diariamente repetidos.
Renunciemos a suponer que nada malo ocurre.
Renunciemos a dar por seguro que quienes ocupan cargos altos no cometen bajezas.
Renunciemos a las frases hechas.
Renunciemos a interrumpir conversaciones.
Renunciemos a pensar que si no sufrimos somos mala gente.
Renunciemos a andar con ropa prestada.
Renunciemos a posponer la felicidad.
Renunciemos a comprar la mala sangre que venden los canales de noticias.
Renunciemos a la ansiedad, que separa más que los destierros.
Renunciemos al miedo a improvisar.
Renunciemos a la corrección, esa enemiga de la brillantez.
Renunciemos a creer que son veinte, y no uno, los crímenes diariamente repetidos.
Renunciemos a suponer que nada malo ocurre.
Renunciemos a dar por seguro que quienes ocupan cargos altos no cometen bajezas.
Renunciemos a las frases hechas.
Renunciemos a interrumpir conversaciones.
Renunciemos a pensar que si no sufrimos somos mala gente.
Renunciemos a andar con ropa prestada.
Renunciemos a posponer la felicidad.
Bolilla uno
Normas y valores
Una vez le pidieron a Adrián Ramírez que diera ejemplos de normas y valores.
Se levantó de su silla, se sentó al lado de los tres profesores que le estaban tomando el examen final de Instrucción Cívica y dijo que eso era romper una norma pues en tal contexto lo que se esperaba era que ocupase el asiento enfrentado al de los docentes. Agregó que las normas son, según quién las imponga, elementos útiles o caprichos reglamentados.
“Los valores son más importantes. En nuestro país hubo gente que usaba la camisa dentro del pantalón, la corbata apretada y el pelo corto y no tenía el mínimo problema en matar. Otro ejemplo –siguió- que muestra lo feo que es prestarles más atención a las normas que a los valores sería:
“Un alumno dice: ‘Un día voy a traer la tartamuda, la voy a hacer hablar y ahí me van a empezar a respetar’. El profesor le preguntó: ‘González, ¿qué es la tartamuda?’ ‘La ametralladora, ¡infeliz!’, fue la respuesta.
González fue sancionado por decirle “infeliz” al superior, no por prometer violencia criminal”.
Los profesores sonrieron. Uno aplaudió y el otro le hizo un gesto ya que el jefe de cátedra andaba caminando por el pasillo.
Normas y valores
Una vez le pidieron a Adrián Ramírez que diera ejemplos de normas y valores.
Se levantó de su silla, se sentó al lado de los tres profesores que le estaban tomando el examen final de Instrucción Cívica y dijo que eso era romper una norma pues en tal contexto lo que se esperaba era que ocupase el asiento enfrentado al de los docentes. Agregó que las normas son, según quién las imponga, elementos útiles o caprichos reglamentados.
“Los valores son más importantes. En nuestro país hubo gente que usaba la camisa dentro del pantalón, la corbata apretada y el pelo corto y no tenía el mínimo problema en matar. Otro ejemplo –siguió- que muestra lo feo que es prestarles más atención a las normas que a los valores sería:
“Un alumno dice: ‘Un día voy a traer la tartamuda, la voy a hacer hablar y ahí me van a empezar a respetar’. El profesor le preguntó: ‘González, ¿qué es la tartamuda?’ ‘La ametralladora, ¡infeliz!’, fue la respuesta.
González fue sancionado por decirle “infeliz” al superior, no por prometer violencia criminal”.
Los profesores sonrieron. Uno aplaudió y el otro le hizo un gesto ya que el jefe de cátedra andaba caminando por el pasillo.
14/6/11
Lindo error el de perderse
Martín Coy tuvo que hacer un trabajo práctico basado en "Los dos reyes y los dos laberintos", cuento de Jorge Luis Borges. Caben al menos dos hipótesis: le gustó mucho o hábilmente lo simuló mediante su delicadeza expresiva.
El primer texto resume la obra. Los siguientes son un juego consistente en suponer qué dirían las oficinas de prensa de cada rey.
Buscar salidas
Esta obra trata sobre dos reyes que luchan por demostrar que uno es más poderoso que el otro. Para el propósito de una fábula cada uno efectúa apropiadamente su papel. Uno de los reyes se burla del otro. El ofendido promete que cobrará su venganza. Los personajes tienen una efímera participación. Sin embargo la magnitud de la lección que elaboran es enorme. El desierto podría simbolizar el laberinto insalvable en que Dios puso al hombre, el otro, uno de los laberintos que el hombre se pone a sí mismo, ambos infranqueables, según Borges. Quien entra en ellos, deja su vida.
Justicia final
En este relato se menciona la búsqueda de justicia por parte del Rey de Arabia, debido a una burla procedente del Rey de Babilonia, quien luego de construir un laberinto tan laborioso y casi imposible de encontrar escapatoria, decide hacerlo ingresar. El Rey Árabe, luego de implorar un socorro divino, logra descubrir la salida.
Terminado esto vuelve a su país y buscando una venganza justa obliga al burlesco Rey a ingresar a un laberinto insalvable donde encuentra la puerta del fin: la Muerte.
Venganza letal
Este relato cuenta una historia antigua, en la que un rey de Babilonia intentando hacer una simple broma para burlar la simplicidad de su huésped, el Rey de Arabia, manda a sus sabios a crear un laberinto dificultoso.
El rey Árabe ingresa a aquel y costosamente halla la salida. Tiempo después regresa a su país y rencorosamente hace ingresar a su anfitrión al laberinto, mucho más complejo que el anterior, para cobrar venganza. Sucede que aquí el rey de Babilonia encuentra la muerte de un modo no equitativo debido a que su interés principal era solo una broma.
Martín Coy tuvo que hacer un trabajo práctico basado en "Los dos reyes y los dos laberintos", cuento de Jorge Luis Borges. Caben al menos dos hipótesis: le gustó mucho o hábilmente lo simuló mediante su delicadeza expresiva.
El primer texto resume la obra. Los siguientes son un juego consistente en suponer qué dirían las oficinas de prensa de cada rey.
Buscar salidas
Esta obra trata sobre dos reyes que luchan por demostrar que uno es más poderoso que el otro. Para el propósito de una fábula cada uno efectúa apropiadamente su papel. Uno de los reyes se burla del otro. El ofendido promete que cobrará su venganza. Los personajes tienen una efímera participación. Sin embargo la magnitud de la lección que elaboran es enorme. El desierto podría simbolizar el laberinto insalvable en que Dios puso al hombre, el otro, uno de los laberintos que el hombre se pone a sí mismo, ambos infranqueables, según Borges. Quien entra en ellos, deja su vida.
Justicia final
En este relato se menciona la búsqueda de justicia por parte del Rey de Arabia, debido a una burla procedente del Rey de Babilonia, quien luego de construir un laberinto tan laborioso y casi imposible de encontrar escapatoria, decide hacerlo ingresar. El Rey Árabe, luego de implorar un socorro divino, logra descubrir la salida.
Terminado esto vuelve a su país y buscando una venganza justa obliga al burlesco Rey a ingresar a un laberinto insalvable donde encuentra la puerta del fin: la Muerte.
Venganza letal
Este relato cuenta una historia antigua, en la que un rey de Babilonia intentando hacer una simple broma para burlar la simplicidad de su huésped, el Rey de Arabia, manda a sus sabios a crear un laberinto dificultoso.
El rey Árabe ingresa a aquel y costosamente halla la salida. Tiempo después regresa a su país y rencorosamente hace ingresar a su anfitrión al laberinto, mucho más complejo que el anterior, para cobrar venganza. Sucede que aquí el rey de Babilonia encuentra la muerte de un modo no equitativo debido a que su interés principal era solo una broma.
El día que casi no fui
Por Martín Búfali
Fue justo en ese momento en que uno comienza a hacerse preguntas a las que nunca les encuentra respuesta. Lo recuerdo como si hubiese sido ayer. Me lamentaba por mis penas y con un llanto poco varonil tiraba a la basura algunos inútiles recuerdos. Le pregunté una y otra vez al Señor dónde estaba, y ante la negativa, blasfemé hasta que una luz iluminó mi rostro. Alguien que no puedo recordar cómo era, me preguntó “¿Qué necesitas, Benjamín? Dime todo de una vez y concederé todos tus deseos”. No podía creerlo, eso solo pasa en los cuentos, en las ficticias historias de lámparas y aladinos, pero era tan real, tan pero tan real, que entendí que lo era.
Cansado entre mi llanto y admiración, lo miré no sé cómo y le dije: “Estoy cansado, quiero ser diferente, no quiero hacerme más problemas por esas personas que me hacen mal, quiero dejar de sufrir por amor, de enamorarme tan rápidamente, de enojarme con los demás. Necesito un cuerpo bonito, dame unos ojos verdes que no los tenga nadie en el universo, lléname de karma pasional que no quiero nunca más luchar por una mujer, quiero que se entreguen a mis pies. Dame talento, quiero ser un gran deportista que haga mucho dinero. Eso quiero! Todo el dinero que se pueda tener, con eso me es suficiente, Señor” … Pasaron unos minutos y él, aun encandilándome me preguntó “¿Y me quieres decir que hago con Benjamín?”
Por Martín Búfali
Fue justo en ese momento en que uno comienza a hacerse preguntas a las que nunca les encuentra respuesta. Lo recuerdo como si hubiese sido ayer. Me lamentaba por mis penas y con un llanto poco varonil tiraba a la basura algunos inútiles recuerdos. Le pregunté una y otra vez al Señor dónde estaba, y ante la negativa, blasfemé hasta que una luz iluminó mi rostro. Alguien que no puedo recordar cómo era, me preguntó “¿Qué necesitas, Benjamín? Dime todo de una vez y concederé todos tus deseos”. No podía creerlo, eso solo pasa en los cuentos, en las ficticias historias de lámparas y aladinos, pero era tan real, tan pero tan real, que entendí que lo era.
Cansado entre mi llanto y admiración, lo miré no sé cómo y le dije: “Estoy cansado, quiero ser diferente, no quiero hacerme más problemas por esas personas que me hacen mal, quiero dejar de sufrir por amor, de enamorarme tan rápidamente, de enojarme con los demás. Necesito un cuerpo bonito, dame unos ojos verdes que no los tenga nadie en el universo, lléname de karma pasional que no quiero nunca más luchar por una mujer, quiero que se entreguen a mis pies. Dame talento, quiero ser un gran deportista que haga mucho dinero. Eso quiero! Todo el dinero que se pueda tener, con eso me es suficiente, Señor” … Pasaron unos minutos y él, aun encandilándome me preguntó “¿Y me quieres decir que hago con Benjamín?”
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