30/3/26

La nota indicada

¿Justo hoy? Adrián Ramírez espera su serie policial favorita mientras en La 100 suena "Seminare". La bellísima voz de David Lebón convierte a la canción en una autopista de sueños románticos. Pasan las décadas, los siglos y sigue siendo un himno a la distancia que a menudo separa a un enamorado de la persona que le ocupa su atención.

Por una vez, alguien asoma real. ¿Será cierto o apenas el viento que levantan las motos? 

Ramírez sospecha que lograr esto será arduo y tomará tiempo, si es que sucede. Que antes aprenderá a cantar o a hablar en japonés. Como siempre, el miedo a los silbidos le dobla la espalda. Pero hace un tiempo levanta pesas.


28/3/26

Vidriera intermitente

La vidriera de esa tienda era especial. En su vereda vio a Martina caminar junto a su novio. Una puntada en el estómago fue la súbita indicación de que estaba enamorado de ella. Pasó por ahí cientos de veces, pero fue casi veinte años después que volvió a sentir que había más que pulóveres, camisas y otras prendas. También fue un sábado al anochecer. En esta ocasión, el recuerdo se le hizo presente no por el dolor sino desde la esperanza; hay escaparates que cada tanto muestran lo que fue y lo que ojalá sea

Quedar pagando

Adrián Ramírez se levantaba de un tropiezo de los que cada tanto le pasaban por andar ensimismado. Lo sentía como una de las formas en que las baldosas flojas le cobraban cuentas al egocentismo.

Varias horas más tarde miró otros paisajes, gente que realmente lo pasaba mal, a la que las cuestas se le hacían cordilleras, que ligaba como sparring de Tyson, hombres y mujeres que comían salteado, que arriesgaban la vida en sus trabajos o por residir entre misiles, bombas o delincuentes comunes. Gente que no tenía ni la mitad de su comida, ni de su salud, ni de sus posibilidades recreativas. Y que sin embargo decía "gracias" en vez de "grrr", que caminaba mejor. 

Sintió que en la vida algunos reciben mientras otros reclaman. Que no está mal aspirar a más, pero que tampoco es cuestión de pedir todo; hacerlo garantiza insatisfacción.

No lo había razonado, justo él que se la pasaba pensando y deseando garantías.

 


27/3/26

Gloriosos Vulnerables

"¿Cómo vuelvo, Calabrese?". No hacen falta muchas palabras para expresar un drama. La pregunta del psicólogo Guillermo Segura a su amigo médico en Vulnerables refleja que incluso quienes estudian las múltiples rutas de la mente más de una vez necesitan de un GPS que les indique aquella que, aunque clara, se les hace impensable o inaccesible.

Los diálogos entre Segura (interpretado por Jorge Marrale) y Calabrese (el actor Carlos Bermejo) son una de las muchas gemas de la serie que, escrita por Mario Segade y dirigida por Daniel Barone, vive en la memoria y en Youtube.

La inquietud que acucia al psicólogo pertenece a uno de los capítulos de 1999. En el siguiente y último año de Vulnerables, hay más conversaciones entre los amigos, algunas desopilantes. Una de ellas expone el trato descomedido que solemos tener con quienes nos ayudan. Agobiado por la indefinición de su colega Rita (Roxana Berco) ante su propuesta amorosa, Guillermo lo llama por teléfono a Calabrese. Le cuenta lo que a su juicio es un histeriqueo y recibe como explicación que se debe a que ella percibe de lejos que él está rendido a sus pies y sus signos del zodíaco.

-¡¿Pero qué pelotudez me estás diciendo?!- explota el psicólogo, que había acudido a Calabrese en busca de un apoyo que claramente no es el que espera. 

-¿Y vos decís que sos mi amigo? -es otra de las réplicas fastidiosas de Guillermo, cuando Calabrese, sincero y valiente, dice de su mujer: "Bastante paciencia te tiene"

Charlas, dolores, exabruptos y amigos. Un cuarteto muy popular.



21/3/26

Reyes de Lomas felices

El hombre va por la calle silbando "Amándote". Meses sin siquiera tararear una canción. No por falta de alegría sino porque algunas dichas son especiales.

Es sábado 21 de marzo y, después de más de un año (1-0 a Colegiales, el 28 de febrero de 2025), Los Andes gana de visitante. Flor de desahogo, el 2 a 0 sobre Ferro en Caballito es la primera victoria en la temporada, al cabo de 3 empates y una caída.

Otros tienen mucho más derecho de cantar "Amándote": los que van a la cancha, los que pagan la cuota social, los que aportan fortuna para sostener el plantel de primera, de divisiones inferiores, y demás formaciones del club. 

Él entonces empieza a tararear aquello que aprendió el 20 de mayo de 1995, cuando celebró las horas siguientes a su cumpleaños en el estadio Eduardo Gallardón: "¡Dale Rooooo/ Dale Roooo/ Hay que poner un poco más de huevo/ para sacar los puntos del descenso/ para quedarnos en el Nacional.../ Dale Roooo!". Vaya temporada la 1994/95: un comienzo con seis derrotas y un promedio que era CERO, tan preocupante como redondo. Con un pronóstico de tormenta permanente y posible destrucción, hacer cálculos fue una constante, un impensado ejercicio matemático mental, porque la inquietud alcanzaba incluso momentos en que no había calculadora ni papel y birome a mano. ¡Cuánta mala sangre!

¡Y qué locura! Ese sábado 17 de junio de 1995 fue una de las efemérides más felices de fines de siglo 20 para Los Andes: el 5-0 a All Boys en Lomas y el empate agónico que, sufrido ante Quilmes, mandó al descenso a Deportivo Italiano fueron los resultados que permitieron que la voz del estadio le pusiera rótulo a lo inolvidable: "¡Los Andes es Nacional!".

Qué manera de envejecer a los 20 años esa temporada '94/95... Y vaya forma de rejuvenecer algunas de sus tardes, de sentir que la gloria deportiva no tiene precio.

Emily Dickinson vivió cuando Don Eduardo Gallardón fundó el Club Atlético Los Andes, pero algunos de sus versos representan lo que más de una vez hemos recibido como regalo de reyes en cualquier fecha del año:

El agua se aprende por la sed;
la tierra por los océanos atravesados.
El éxtasis, por la agonía.

18/3/26

Tiempos y libre expresión

"¿Tenés complejo de feo?". "¿Alguna vez te dijeron que tenés cara de caballo?". El primer interrogante se lo formuló un periodista de El Gráfico a un relator televisivo en la entrevista de cien preguntas que fue un clásico en los 1990. Una extenista había sido la receptora de la agresión por parte de uno de los integrantes de La Noticia Rebelde en la segunda mitad de los 1980.

Por supuesto, ambos tuvieron la posibilidad de responder y de quejarse pero, como suele ocurrir ante ataques inopinados, acaso se hayan abrumado y por eso optaron por el caso omiso.

La libertad de expresión es un bien de la vida; cualquiera que haya sentido un nudo en la garganta lo sabe. Al margen del problema por palabras que no salen de la boca de alguien radica el mal social de vivir sin la posibilidad de enumerar errores de un gobernante, de denunciar corrupción o de señalar perspectivas. 

Sin un clima favorable al ejercicio periodístico, lo que está mal suele empeorar y quien es caprichoso se convierte en tirano. 

La década de 2020 no abunda en preguntas como las del comienzo. El precepto de no opinar de los cuerpos ha ganado terreno al tiempo que ha cedido la intolerancia a quienes no son Adonis ni Barbies. 

Lo que sigue como siempre es el deseo jamás confesado, aunque sobreentendido por los aportes en propaganda como premio y castigo a periodistas según su obediencia a esta norma: "No nos hagan preguntas incómodas ni se pongan a investigarnos".



17/3/26

Un vendedor de pararrayos sale a venderlos cuando arrecian las tormentas eléctricas. Este personaje de un cuento de Herman Melville ejemplifica el riesgo de esperar el momento ideal para una acción; una cosa es salir a vender paraguas durante una lluvia plácida y otra es intentarlo con pararrayos cuando los truenos ensordecen.
El hombre del pararrayos lucraba con el desconocimiento. Decía aquello que hubiera merecido una temprana desaprobación en un curso básico de electricidad, pero como lo pronunciaba dramáticamente y en un contexto temible muchos le creían, le compraban y lo enriquecían.
Es atronadora su semejanza con algunos dirigentes políticos.

13/3/26

Peligro de gol y de incendio

"La bota de potro no es para cualquiera", suele decirse para dar a entender que ciertos problemas solo se resuelven con excelencia. "Nadie, por bueno que sea, salva solo a un equipo", es otra frase usual, ésta para deportes colectivos.

Aldo Visconti, como lo recuerda Wikipedia, hizo en 2009 todos los goles de Atlético Rafaela en el 3-0 sobre Gimnasia de La Plata en el partido de ida por la promoción que definía un ascenso a primera o descenso a segunda, según cuál de los equipos ganara. Al margen de la desdicha que habrá vivido ya que Gimnasia revirtió la desventaja con un 3-0 en la revancha y permaneció en la máxima categoría del fútbol argentino, Visconti siguió siendo requerido por su capacidad. 

Las luces lo alumbraron bastante en la temporada 2011/2012, cuando estuvo en cancha para la victoria por 1-0 de Boca Unidos frente a River Plate, un festín para el morbo: River caía en la B a manos de un equipo así llamado el 3 de diciembre, día previo a la coronación invicta de Boca Juniors como campeón en la A. 

Como uno de los goleadores del torneo, Visconti atrajo miradas, entre otras la de la dirigencia de Los Andes, que lo incorporó para la temporada 2012/2013 de tercera categoría. Debutó inmejorablemente: metió 2 tantos en el 3-0 a Acasusso el 12 de agosto de 2012 (fuente: losandesunsentimiento.blogspot.com), ante miles de hinchas que esa tarde soñaron con una gran campaña de la mano de Raúl Cascini y Marcelo Delgado, dupla técnica que había salvado al Mil Rayitas del descenso y hasta lo llevó al certamen reducido por el ascenso en la temporada anterior. 

El sol de esa tarde desapareció pronto y junto a él se fueron Cascini y Delgado. Los Andes se hundía en la tabla de posiciones 2012/2013 y en el promedio de descenso. Los goles a favor escaseaban, a diferencia de los recibidos. Una vez más se confió en la conducción técnica de Juan Carlos Díaz, jugadorazo de segunda mitad de los 1970 y 1981. 

ESPN registra que el 10 de noviembre de 2012, en el estadio Eduardo Gallardón, Los Andes recibió a Central Córdoba de Rosario, otro equipo que andaba de capa caída. La tarde nublada mejoró para Lomas a los 30 minutos, por el gol de Visconti. Poco duró la alegría. El primer tiempo acabo 2-1 en favor de los rosarinos.

En el complemento, luchando contra la desventaja, sus propias limitaciones y la impaciencia de sus hinchas, Los Andes buscó la igualdad. Un desorden defensivo visitante le permitió a Visconti avanzar  cerca de 20 metros solito y solo para pensar qué hacer al enfrentar al arquero. Se palpitaba el 2-2. 

Minutos después de que Visconti rematara al cuerpo del guardavallas llegó el 3-1 de Central Córdoba, resultado definitivo que dejó sin entrenador a Los Andes, muchos de cuyos hinchas pensaron en Visconti y sintieron que es fácil meter el 1-0 cuando todo es esperanza, pero no el 2-2 en un clima tenso. Otros asumieron que Visconti no era Súperman.


6/3/26

Justicia, purismo, delito e impunidad

La justicia... Cuántas barbaridades se cometen y se omiten en su nombre. Ni qué decir de la pureza.

Para algunos, se es justo por apegarse a la norma escrita, convalidada por un sistema de gobierno. Otros consideran que no siempre lo legal es legítimo, que no toda letra jurídica tiene buena caligrafía.

Un episodio de La ley y el orden expone la disparidad de criterios entre un fiscal que se apega a pie juntillas a lo prescripto y su ayudante, la cual asume que ocasionalmente romper la ley es bueno para que se haga justicia.

Nolan Price, el fiscal, acusa a alguien por una violación seguida de muerte. El hombre había cometido los mismos crímenes doce años atrás en perjuicio de la hermana de la ayudante del fiscal, Samantha Maroun

Un testigo que lo vio de lejos la noche del asesinato debe identificarlo en la fila de reconocimiento, donde el hombre estará junto a otros cinco. Antes de que esto suceda, la ayudante del fiscal le da características físicas del hombre al que debe señalar. 

Enterado de este procedimiento, que sesga el reconocimiento y por ende le quita validez jurídica, el fiscal resuelve no utilizar al testigo en el juicio. Consecuencia: el asesino de las dos mujeres es declarado inocente pese a que su ADN lo incriminaba. ¿Por qué no se tuvo en cuenta este dato? Ya que había sido extraído de una base de datos privada de una familiar del homicida interesada en conocer en detalle su árbol genealógico. 

De modo análogo, en un capítulo de Policías de Chicago, el sargento Hank Voight sabe que un hombre ha matado a dos mujeres. El detective Antonio Dawson, también. Conocedor del número que le corresponderá al asesino en la fila de reconocimiento, el sargento se lo informa al detective para que a su vez le indique al niño testigo que debe decir "número 3".

Dawson, purista, deja que el niño haga según le salga en el momento en el que está frente al vidrio espejado y los cinco hombres. El niño se confunde, lo cual era previsible, y el asesino queda libre. 

Tranquilo, lector: en ninguno de los casos se ha contado el final.

Ficción al margen, importa pensar en los estropicios que a menudo derivan del apego irrestricto a normas que, humanas al fin, son imperfectas.

En una de sus Crónicas del Ángel Gris, Alejandro Dolina escribe de un árbitro de fútbol que entendía la justicia como un bálsamo para los bondadosos, motivo por el cual solía fallar en contra del reglamento si con ello beneficiaba a un equipo de jugadores nobles. Por supuesto, duró poco como referí.



Contextos peligrosos

"Si los adultos son los jueces, los pares de los niños son los jurados". Esta joya de David Riesman, autor del libro "La muchedumbre solitaria", da la pauta del poder reducido de los padres comparado con el de los chicos con quienes interactúan sus hijos. 

En otro tramo de su obra, Riesman habla de comunicación. Sostiene que elegir un modo adecuado de expresión requiere saber con habilidad y sensibilidad los probables gustos de los demás. Lo que dice se puede aplicar al nivel masivo, en el cual es virtualmente imposible conocer la preferencia de cada persona.

También es cierto que a veces hay que adivinar -o casi- la forma de hablarle a alguien con quien se tiene trato frecuente; las circunstancias juegan su partido y a menudo tienen más poder que jurados y jueces juntos.

3/3/26

Ramas y límites

En un cuento de Christian Andersen (https://ciudadseva.com/texto/cada-cosa-en-su-sitio/), una rama se quiebra. Ante la imposibilidad de adherirla al tronco del árbol, un hombre la coloca en la tierra y augura que crezca y de su madera alguien talle una flauta.

"Con ramas es más fácil", dice la tía Ester al oír la narración. Le cuesta resignarse a dejar actividades que le resultaban naturales, aunque le den certeza de los frutos que pueden generar sus nuevas ocupaciones. 

Leila, una de sus sobrinas, le hace pensar en otros desarraigos que había debido afrontar: terminado el último grado no se puede continuar en la escuela primaria, ni en la secundaria al cabo del último año. 

La tía la entiende, si bien siente que una cosa son los trasplantes obligatorios para hacer lo que se quiere y otra, los que imponen límites a aquello que no se desea dejar.