21/3/26

Reyes de Lomas felices

El hombre va por la calle silbando "Amándote". Meses sin siquiera tararear una canción. No por falta de alegría sino porque algunas dichas son especiales.

Es sábado 21 de marzo y, después de más de un año (1-0 a Colegiales, el 28 de febrero de 2025), Los Andes gana de visitante. Flor de desahogo, el 2 a 0 sobre Ferro en Caballito es la primera victoria en la temporada, al cabo de 3 empates y una caída.

Otros tienen mucho más derecho de cantar "Amándote": los que van a la cancha, los que pagan la cuota social, los que aportan fortuna para sostener el plantel de primera, de divisiones inferiores, y demás formaciones del club. 

Él entonces empieza a tararear aquello que aprendió el 20 de mayo de 1995, cuando celebró las horas siguientes a su cumpleaños en el estadio Eduardo Gallardón: "¡Dale Rooooo/ Dale Roooo/ Hay que poner un poco más de huevo/ para sacar los puntos del descenso/ para quedarnos en el Nacional.../ Dale Roooo!". Vaya temporada la 1994/95: un comienzo con seis derrotas y un promedio que era CERO, tan preocupante como redondo. Con un pronóstico de tormenta permanente y posible destrucción, hacer cálculos fue una constante, un impensado ejercicio matemático mental, porque la inquietud alcanzaba incluso momentos en que no había calculadora ni papel y birome a mano. ¡Cuánta mala sangre!

¡Y qué locura! Ese sábado 17 de junio de 1995 fue una de las efemérides más felices de fines de siglo 20 para Los Andes: el 5-0 a All Boys en Lomas y el empate agónico que, sufrido ante Quilmes, mandó al descenso a Deportivo Italiano fueron los resultados que permitieron que la voz del estadio le pusiera rótulo a lo inolvidable: "¡Los Andes es Nacional!".

Qué manera de envejecer a los 20 años esa temporada '94/95... Y vaya forma de rejuvenecer algunas de sus tardes, de sentir que la gloria deportiva no tiene precio.

Emily Dickinson vivió cuando Don Eduardo Gallardón fundó el Club Atlético Los Andes, pero algunos de sus versos representan lo que más de una vez hemos recibido como regalo de reyes en cualquier fecha del año:

El agua se aprende por la sed;
la tierra por los océanos atravesados.
El éxtasis, por la agonía.