28/3/26

Quedar pagando

Adrián Ramírez se levantaba de un tropiezo de los que cada tanto le pasaban por andar ensimismado. Lo sentía como una de las formas en que las baldosas flojas le cobraban cuentas al egocentismo.

Varias horas más tarde miró otros paisajes, gente que realmente lo pasaba mal, a la que las cuestas se le hacían cordilleras, que ligaba como sparring de Tyson, hombres y mujeres que comían salteado, que arriesgaban la vida en sus trabajos o por residir entre misiles, bombas o delincuentes comunes. Gente que no tenía ni la mitad de su comida, ni de su salud, ni de sus posibilidades recreativas. Y que sin embargo decía "gracias" en vez de "grrr", que caminaba mejor. 

Sintió que en la vida algunos reciben mientras otros reclaman. Que no está mal aspirar a más, pero que tampoco es cuestión de pedir todo; hacerlo garantiza insatisfacción.

No lo había razonado, justo él que se la pasaba pensando y deseando garantías.