13/5/26

Bachrach, la sinceridad y el saber

¿Existe la inocencia por ignorancia política?, se preguntaba Adrián Ramírez, con algo de amargura al ver y oír a varios compañeros de trabajo que sabían más de los últimos lanzamientos de naves al espacio que de los padecimientos económicos de sus vecinos. Sentía que habían optado por un saber banal y por un desconocimiento lesivo. Pensaba que uno tiene el permiso de declararse ignorante en asuntos triviales, pero no en política, ya que elegir mal en este caso suele ser dramático, trágico o muchísimo peor.

Por cierto, es más agradable adentrarse en materias como velocidad, distancia, temperatura, acciones posibles e inviables en zonas ingrávidas que en llagas sociales, especialmente si esto conlleva la posibilidad de asumir que uno está equivocado. Este lunes 11 de mayo, Estanislao Bachrach, científico, dijo varias veces "no sé" durante un diálogo en vivo en Radio Olga. Reivindicó el derecho a afirmar que uno no está al tanto de un tema. Este tipo de réplicas dista de ser el sueño de un entrevistador, pero es luminoso en una sociedad donde cualquiera cree, por ejemplo, que sabe votar y, por ende, no se capacita en el tema. Después, todo será cuestión de negar las llagas sociales o de adjudicarlas a otros, nunca a quien uno ha elegido en las urnas. 

Uno supone que Bachrach no díría "de política no sé ni quiero saber" o "de política no tengo nada que aprender". Tales actitudes están reñidas con el pensamiento científico, son inimaginables en quien, para alcanzar un doctorado en biología molecular, debe haber admitido infinidad de veces cuán vasto era lo que desconocía.

12/5/26

La crisis de Boca de 1984, de culpables y gratitudes

En 1984, el Club Atlético Boca Juniors estuvo al borde de la quiebra. Fue intervenido por decisión del gobierno nacional, tras el vacío de poder derivado de la necesaria y previsible renuncia de Domingo Corigliano, quien no pudo siquiera cumplir un año del mandato iniciado en diciembre de 1983. Por decisión unánime fue ungido presidente alguien que está en el cielo xeneize, Don Antonio Alegre.

Fuentes como el blog Imborrableboca, la hemeroteca de la revista El Gráfico y el libro Armando a Macri, memorias del interventor Federico Polak, contemplan datos históricos, entre ellos un pedido de remate de La Bombonera que solicitó el club Wanderers de Montevideo, harto de no cobrar una deuda por el pase de Ariel Krasouski a Boca en 1981. A ese nivel había llegado la institución, tres años sin pagarle a una entidad que se cansó de esperar con buena voluntad.

De modo análogo, y ante sucesivos incumplimientos, el plantel profesional de Boca fue a la huelga. La consecuencia fue dramática: seis derrotas (1-2 ante Atlanta en la primera rueda del torneo Metropolitano y cinco sucesivas en la segunda, 0-2 frente a Newell's, 3-0 de visita ante Unión en Santa Fe, 1-2 contra Temperley, 4-1 a manos de River y 1-5 con Argentinos Juniors). Historiadeboca.com.ar también puntualiza un dato elocuente: Boca finalizó 16° entre 19 equipos, a seis unidades del último -cada triunfo valía dos- y a 21 del campeón.

Ningún hincha colgó banderas de reconocimiento a Carlos Córdoba, uno de los futbolistas que lideró la medida de fuerza, por el éxito en su lucha para que Corigliano dejase la presidencia del club. Tampoco hubo gratitud -menos que menos, perdón- a Oscar Ruggeri y Ricardo Gareca, quienes pasaron directamente de Boca a River, club donde jugaron juntos el primer semestre de 1985 y en el cual el primero se coronó campeón nacional y de las copas Libertadores e Intercontinental en 1986. Es lógico; en Argentina se es hincha de un cuadro, no de un club; se aprecia a los jugadores por lo que hacen en la cancha, no por la repercusión de sus acciones en relación con la comisión directiva. 

Vaya si fue duro y peligroso ese 1984 para Boca, cuyo saldo deportivo durante la huelga de profesionales fue ningún punto obtenido sobre doce en disputa. Un castigo que los hinchas  no merecían. Ahora bien, si la cuerda no se tensaba hasta ese punto, ¿qué habría pasado en 1985? Es probable que hubiera ocurrido un año similar, toda vez que Boca había cerrado 1983 con una formación amateur que padeció en Córdoba un inaudito 5-1 ante Instituto.

Aquel año, el del regreso de la democracia a la Argentina, también supo de elecciones en Boca. El vencedor fue Domingo Corigliano, quien prometió cambios y regularidad en los pagos. Confió -como el 99 por ciento de los hinchas y directivos- en una buena figuración en el torneo Nacional, lo cual generaría cuantiosos ingresos. No obstante, Boca quedó eliminado en primera ronda, tercero en un grupo de cuatro, lo que taló ganancias y encendió la pólvora de una bomba que provocó sucesivos perjuicios en 1984, último año en que el club naturalizó las deudas a sus trabajadores, fue intervenido y quedó en peligro de descenso. 

Un tributo público a los futbolistas que insistieron en el paro a fin de que Boca se librase de la caótica presidencia de Corigliano es difícil de imaginar. No por ello configura una locura, en especial cuando ya no duele esa hilera de derrotas por ausencia profesional.

11/5/26

Cualquier semejanza con la realidad universitaria...

En el episodio 10 de la temporada 2 de la serie Chicago Fire, una funcionaria que enfatiza en la necesidad de ahorrarle gastos a la ciudad resuelve cerrar el cuartel 51 de bomberos, tras sucesivos recortes a causa de los cuales los trabajadores debieron intentar salvar vidas y propiedades en condiciones precarias. Con el tiempo se sabe que la funcionaria cobra cuantiosas comisiones por cada cuartel que cierra. 

¿Alguien se hará rico con el dinero que Nación ahorra en financiamiento universitario?


7/5/26

De Mbappé a Maradona, del Madrid a Boca

Cuánto más fácil es todo si los resultados acompañan... El viento fuerte se siente como una brisa y si está en contra se lo valora como un desafío. Pero que no sople cuando la mano viene cambiada porque entonces arde Troya. Pasan los siglos y la verdad se mantiene. 

En la primavera europea de 2026, Kylian Mbappe no puede jugar en Real Madrid debido a una lesión. Cuenta con permiso médico y de los dirigentes principales del club para no entrenar. Con todo el tiempo a disposición, entiende razonable aprovecharlo para irse de paseo a Italia junto a su novia. Bastó que hiciera lo que parece una norma no escrita: "No son vacaciones si no las muestro en redes sociales". Fue suficiente para que fanáticos del Real Madrid juntaran, según su testimonio, dos millones de firmas mediante las cuales reclamaron su salida del club.

Vale la pena subrayar que Mbappe estaba autorizado a faltar de las prácticas habituales y no se le había prohibido salir de España. También, recordar que su presencia o ausencia en lo que restaba de la temporada era irrelevante, toda vez que el Madrid ya había perdido chances en las cuatro competencias que disputó: Supercopa, y Liga de España, Copa del Rey y Liga de Campeones de Europa.

Imborrableboca.blogspot.com recrea en http://imborrableboca.blogspot.com/2011/06/abbatangelo-vs-maradona.html el entredicho Pablo Abbatángelo- Diego Maradona de 1981. Después de que se consumara la tercera derrota seguida de Boca al cabo de cuatro fechas del torneo Nacional (30 de septiembre, 0-1 en La Bombonera ante Instituto, posterior a un 2-3 a manos de River, en el mismo estadio), el secretario general del club entró en el vestuario local. Airado, se quejó por la falta de entrega de algunos futbolistas boquenses. El 2 de octubre, Maradona -sin nombrarlo- lo trató de estúpido.

Antes de que se desatara el conflicto, el club le había otorgado a Maradona una licencia para que se recobrara de su cansancio mental. Diego resolvió que una forma de despejarse era ir y volver entresemana, durante el certamen local, a Estados Unidos a ver la pelea en la que, el 16 de septiembre, Ray Sugar Leonard le ganó la unificación del título welter de la Asociación y el Consejo Mundial a Thomas Hearns.

Situaciones con semejanzas, ayer y hoy, en los clubes más convocantes de España y Argentina.

Una diferencia capital fue que los hinchas de Boca no firmaron papel alguno en 1981 para pedir que Maradona dejara el club. Otra, que Mbappé no fue públicamente aludido por integrantes de la comisión directiva del Madrid. La tercera es la calidad inigualuable del 10 de Villa Fiorito.



29/4/26

Encuentros indeseados: choques sin ruido de chapa

"Vulnerables" sigue repartiendo sabiduría desde Youtube. La serie de Polka, que en 1999 y 2000 expuso las derivas de personas que se reunen semanalmente en terapia de grupo, fue prodigiosa en escenas dramáticas, situaciones curiosas, hechos tristes, actitudes nobles y deleznables, miedos, dudas y otros elementos que hacen a la vida de la gente en el 506 y en el siglo 21 también.

En el capítulo 14 de la primera temporada (https://www.youtube.com/watch?v=IR9eW9PjqrQ) Roberto (Alfredo Casero) consigue que Alejandra (Sandra Mihanovich) salga un domingo pese a la fobia que la mantiene en su casa llueva, truene o haya sol. Van en la camioneta en la que él hace fletes cuando se topan en una esquina, y casi chocan, con el hombre que la dejó plantada en el altar y se casó con quien parecía ser la mejor amiga de ella. 

Alejandra había tolerado las referencias de Roberto al excremento de los perros esparcido en el pavimento, su forma de romper el hielo. Quizás haya pensado que, dado ese punto de partida, lo mejor estaría por llegar. Segundos después, un cruce de calles la hizo encontrar con las personas por quienes no salía de su casa. Zafó de verlos en lo de los padres de ella, vecinos y anfitriones de la raviolada dominical, pero no de encontrarlos por ahí, en un siniestro que no pagó ninguna compañía de seguros; abrumada por la situación, Alejandra canceló el paseo a minutos de empezarlo y volvió caminando. Roberto manejó en soledad rumbo a su barrio, no sin antes pedirle al ex de ella: "Correme el auto, infeliz".

24/4/26

De Fito Páez y las posibilidades de ser

"Me pasé la vida viendo, viendo cómo hacen el mundo sin hacerlo yo", canta Fito Páez en Taquicardia, del álbum Giros. El tema que da nombre al disco afirma que "existe un cielo y un estado de coma". 

Adrián Ramírez se sentía identificado con ambas expresiones y no creía ser el único. Cualquiera que haya visto un partido de básquet sabe que en un segundo se puede pasar del triunfo a la derrota, que en una final son para el fanático el cielo y el coma. Ni hablar de sentimientos encontrados cuando el miedo sale a la palestra: quien todo lo promete hoy acaso se vaya mañana. Empresas prósperas que dejan de existir son otra analogía de las ambivalencias de Giros.

Para Ramírez también era de especial significación la sentencia por la cual algunos hacen el mundo y otros, como en la obra de teatro desplegada por el duo de españoles en la película El dedo en la llaga, se dedican a mirar por la ventana. 

Después de suspirar y mordisquearse menos que años atrás las uñas, el hombre dejaba de escuchar las canciones y asumía que la cumbre de la dicha y el malestar son inevitables, no así la quietud ante las oportunidades de acción.

21/4/26

 

Ahijado: sé buen perdedor

"Mi primer exceso consistió en no conformarme con lo que tenía, que era mucho más de lo que muchos han logrado en su vida entera". La frase no la dice el presidente de un país a ciudadanos con necesidades básicas insatisfechas, sino el personaje central de un cuento de Inés Arredondo.
Adrián Ramírez pensó en transmitirle la frase a su ahijado, Lucas, aunque supuso que de nada le serviría para mitigar el malestar porque Emilia declinó la invitación al café. Con el correr de las horas asumió que callarse tampoco era una contribución y concluyó que lo mejor sería incorporar la idea del cuento y transmitirle una vivencia propia; Lucas ya recelaba de las moralejas de las historias de ficción.
-Mirá, yo te puedo hablar pero igual el dolor lo vas a sentir. Tuve tu edad, aún me acuerdo -ella se llamaba Graciela- y en un viaje que hice apenas me dijo que no lloré varios kilómetros.
Todos perdemos, Lucas. Plata, tiempo, afecto, trabajos, negocios, partidos, ropa, salud. Cuando perdí, además de ponerme triste me enojé; era lógico, pero no me sirvió. 
Ojalá que aprendas a perder mucho antes que yo. Si lo hacés, no te va a pesar tanto cada intento y eso te va a dar más oportunidades de ganar. Desde mis errores, una sugerencia: cuando más triste estés, tratá de recordar lo que tenés y agradecelo. Si no, acelerás en el barro. Te lo digo yo, que me llené de mugre muchos años.

17/4/26

Traiciones por doquier

Suenan los acordes de "La casa del sol naciente" mientras una golpiza letal acaece en un maizal. Uno de los protagonistas de "Buenos muchachos" paga todas las que debe. La obra maestra de Martin Scorsese le pone algo más que los puntos sobre las íes al personaje interpretado por Joe Pesci. La crueldad, su forma de vida, lo acompañó hasta su muerte.

La película expone la usual dualidad entre traidores y conversos. Los delincuentes empiezan a caer cuando uno de ellos (Ray Liotta) acuerda delatarlos a cambio de una vida como testigo protegido. A los ojos de los investigadores, se trata de un converso. Para quienes terminarán en prisión, un traidor.

Más cerca y menos terriblemente, el fútbol ofrece múltiples historias de cambios de bando condenadas por los hinchas del equipo del cual se van los jugadores. "Judas Laudrup" fue una bandera con la que aficionados al Barcelona sancionaron el paso de Michael Laudrup a Real Madrid

Oscar Ruggeri y Ricardo Gareca, que jugaron en Boca en 1984 y en 1985 llevaron sus servicios a River, nunca pudieron regresar al club en que se habían formado y debutado en Primera. Cada vez que enfrentaron a Boca les llovieron insultos. Los hinchas -al margen de las bestias que iniciaron un incendio en la casa de Ruggeri- en el mejor de los casos no olvidan lo que consideran una traición. En el peor, no perdonan. Y cancelan de por vida a quienes, a su criterio, los afrentaron. 

Tanto Ruggeri como Gareca pugnaron en 1984 por quedarse con el pase en su poder tras haber jugado dos años sin arreglar contrato en Boca. En diversas entrevistas en la revista El Gráfico, afirmaron que la misma puja la habían iniciado más de 30 profesionales, de manera que ellos se sintieron traicionados por los compañeros que, conforme transcurrieron los meses, optaron por quedarse en el club.

Uno de los que más se indignó porque Ruggeri y Gareca dejaran Boca para ir a River fue José Barritta, (a) El Abuelo, jefe de la barra brava del club. Diez años después, en 1994, cuando el infame asesinato de dos hinchas de River, se lo acusó de haber declarado en la justicia en contra de compañeros de barra a fin de mejorar su propia situación.

Como verbo de primera conjugación que es, traicionar es muy común, no solo entre buenos muchachos.

13/4/26

Adolescentes: del dedo acusador al espejo revelador

Es raro suponer que alguien en la Argentina enseñe en clases de lengua castellana a conjugar el verbo estigmatizar. Es extraño, sobre todo considerando cuán a menudo lo ponemos en práctica. De este y otros temas en relación a adolescentes habló Beatriz Janín, miembro fundadora del Forum Infancias, en su paso por la ciudad.

En diálogo con el área de Comunicación de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Río Cuarto, señaló que los adolescentes están inmersos en “una sociedad que les transmite los valores del éxito fácil, del consumo, del dinero”. No obstante, la sociedad opta por estigmatizarlos a ellos y propone “sancionarlos de manera terrible si transgreden, si delinquen”.
Autora de libros tales como “El sufrimiento psíquico en los niños”, Janín recordó que “los adolescentes tienen una lógica distinta de los adultos: no van a dejar de hacer nada porque haya un riesgo”, lo cual bien aplica a quienes asumen que el encierro carcelario sería para ellos garantía de disuasión.


“El problema adolescente en este momento no es la cuestión de la delincuencia juvenil, que es ínfima en nuestro país, sino que se están autolesionando”, dijo Janin. Agregó que hay intentos de suicidio y suicidios, y que esto amerita “pensar seriamente como sociedad una perspectiva de un mundo diferente, una perspectiva de un mundo en el cual ellos puedan sentir que tienen un futuro”. Esta licenciada en psicología llamó a ayudar a los adolescentes a valorar “nuevamente el estudio, el trabajo”, procesos que conllevan acción “a largo plazo y que no se ligan “al éxito fácil ni al dinero”.     

Janin subrayó que “la sociedad cobra un valor fundamental en la adolescencia, mucho más importante que en la niñez y en la adultez”. Por eso, antes que acusar la sociedad debe revisar qué les transmite a quienes “están permanentemente conectados, muchas veces a través de las redes”, que guían su navegación de un modo para nada inocente. Como botón de muestra basta el fallo de un jurado de Los Ángeles que encontró a Meta (Facebook) y Google culpables por construcción de plataformas adictivas. Ante ese escenario, la presencia adulta con ideales constructivos tal vez no sea suficiente, pero sin duda es necesaria.


9/4/26

Enterrar la crueldad

¿Qué harías si encontraras a quien te torturó? ¿Cómo actuarías si no estuvieras plenamente seguro de que es él? ¿Y si tuvieras la convicción de que sí es? Estas y muchas otras preguntas se despliegan en "Fue solo un accidente", del iraní Jafar Panahi.

La película no ahorra crudeza ni contracaras. La misma persona que quiere matar al que cree que ha sido su victimario se apiada de la mujer que, supone, es su esposa. Una compañera de padecimientos, que le propone olvidar todo, luego asume que las atrocidades del ayer valen el desquite del hoy. 

Una pareja a punto de casarse deja la sesión de fotos ni bien escucha que el que estiman responsable de sus tormentos está a su merced. No es para menos: hay dolores que superan contextos festivos.

Un hombre que pasó tres años encerrado y atormentado quiere vengarse sin el menor miramiento, aunque la fotógrafa que sufrió a  su par trate de convencerlo de que el verdugo es apenas un brazo ejecutor y matarlo no elimina al sistema. La réplica es que sin la mano de obra sumisa no hay regímenes feroces.

Entre tanta pena y justicia a palazos, "Fue solo un accidente" regala notas reideras, como la de los policías coimeros que, posnet en mano, ofrecen alternativas a quienes intentan no pagar aduciendo falta de billetes.


8/4/26

Hacer virtud del error

"A veces me escucho y hay veces que me doy la espalda". Vaya frase tan cierta para tantos. Pero no cualquiera la escribe, ni mucho menos la canta. Decí que está Ivan Noble. Su Fe de erratas incluye otros versos que a cientos de miles le sientan con exactitud, entre ellos:  "Lo que sueñan mis sueños a veces lo embarran mis ganas" y "cuando soy un cretino, debiera ser sin mayúscula".

La canción, aunque incluye una serie de equivocaciones dolorosas, ilustra el poder del arte. Tomar consciencia de errores, lo cual a menudo insume años, es una medicina amarga. La letra y la música de Fe de erratas no impide los lamentos, pero los rodea de belleza poética. 

Si querés asomarte, acá está: https://www.youtube.com/watch?v=-4r1YtX5unQ

6/4/26

 Seguí durmiendo, total...

 
Adrián Ramírez tiene que entregar un cuento corto en el que se noten frustración y mala praxis. Lo debe narrar el protagonista como si estuviera charlando con una amiga. Timbre. Esto es lo que queda en el escritorio del profesor Lionel Llobet.
 
Como suele decirse con acierto, es más barato aprender de errores ajenos que de los propios. De eso trata este texto: de que se los muestres a tus hijos y les digas "tomen nota, así es como no hay que hacer para tratar de conquistar a una mujer".

Hace dos sábados, como a las 5 de la tarde, golpean la puerta del departamento. Salgo y encuentro a la buena vecina de piso cuya edad es similar a la de mi madre y a la hermosa vecina que vive debajo, interesada en consultar si podría ayudarla a reparar un flexible del baño.
Como es lógico -tan imbécil no soy- bajé aunque no soy plomero ni quiero serlo. En su presencia, también en la de su madre, charlamos mientras intentaba colocar el flexible en un receptor que seguro debe llamarse de otro modo. Todo bien hasta que, aun sin apretar en demasía, rompí una tuerca plástica externa.
Desde luego, no me hizo ningún reproche. Decidí bajar raudamente a tratar de comprar una en el polirrubro a media cuadra de casa. Nada. Ferretería metros más allá, cerrada por liquidación. Crucé el puente, suponiendo que tal vez en un barrio pudiera haber una abierta. Pregunté a varios vecinos, seguí caminando y, al cabo de varias que tampoco atendían, en Jean Jaurés di con una abierta... pero que no vendía esas tuercas. Muy amable y comprensivo ante mi ignorancia, el dueño me dijo que viene el flexible entero. Salí del lugar frustrado, caminé en busca de otra y se me hizo la luz: no puedo volver con las manos vacías. Desandé dos cuadras, compré el flexible y regresé contento. 
Ya no estaba la madre en el departamento, solo la mujer que me interesaba y su hijo, más el padre que guiaba mi acción mediante videollamada.
Así supe, y se lo dije a ella, de la existencia de la cinta de teflón y su aplicación. Entre tanto, le pregunté si a ella le gustaba hacer reparaciones porque tenía unas cuantas herramientas y la respuesta fue que eran herencia paterna, no vocacional. Le comenté que lo mío con las manos pasaba por escribir, no por reparar, y tuvo el buen gusto de callar lo que acaso haya pensado: "Me di cuenta cuando rompiste la tuerca".
El hijo abrió la llave de paso, algo goteaba, ajusté un poco más y quedó mejor.
Me negué a cobrarle el flexible y, ante su insistencia, le dije que había costado dos mangos y que, además, muchas veces recibí ayuda desinteresada de gente que ni me conocía.

El lunes toqué su puerta para preguntar cómo había quedado el arreglo, lo cual me importaba un comino. Me invitó a pasar -claro que con la puerta apenas entreabierta- y al ver  que estaba con su hijo opté por decir que no, que estaba bien así. Supe que su padre la había visitado el domingo y ajustado lo necesario para que el mínimo goteo cesara.

El miércoles fui a dejarle una nota que le escribí y en la que, básicamente, le agradecía el peculiar sábado a la tarde que a su instancia había pasado, desde el desafío de encontrar una ferretería abierta a procurar que me saliera bien una tarea manual. Agregué que el lunes hubiera querido entrar a charlar un ratito y que había optado por no acceder ya que sentí que tal vez molestara pues ella estaba con su hijo. Le hice saber que si bien por mi trabajo estoy en contacto con gente, a veces me gustaría hablar en clave no laboral, motivo por el cual la invité a golpear mi puerta o mandarme un wsp.
La nota estaba tipeada por computadora y empezaba diciendo "Hola Violeta!". Cuando fui a entregarla, estaba solo la madre, a quien le pregunté por Violeta. "Rosa es mi hija", me corrigió amablemente. Vaya a saber por qué el sábado me pareció oír "Violeta". Preguntó si quería darle un mensaje y le contesté que pasaría después de trotar un poco, lo cual hice al ritmo de mi ánimo, uno de mis mejores tiempos.
Volví, transcribí la nota y bajé. Esta vez me hizo pasar, le pregunté cuánto hacía que no recibía una carta, charlamos tres minutos en los que me contó que salía de una gripe, que llevaba una semana sin fumar, lo cual hace cuando está ansiosa, que quiere cuidar su salud y por eso había empezado a ir a pilates. Me escuchó contarle de los beneficios de salir a trotar y que tomé este hábito tras sentirme realmente mal a comienzos de 2013.
Le pregunté cuándo iba al gimnasio, oí decir "ahora" y, si bien no añadió "así que tomátelas", explicité que entonces no quería molestar y salí.

Viernes a la tardecita. Golpes a la puerta de casa. Me levanté de la silla con una alegría enorme... disipada al abrir y encontrar a mi vecina de piso, la de la edad de mi madre. Quería ver si podía ayudarla a reconectar la TV por cable. Era una cuestión de pilas del control remoto. Fue lindo hablar con ella, aunque supo a helado de limón a falta del de chocolate.

Sábado a la mañana. Bajo y me topo con Rosa. Saludo va, saludo viene y ni palabra de la carta.
A la tarde, seguro de su presencia por ruido de sillas que se corren y de escobillón contra la pared, bajé. Se oía música también. Llamé a la puerta. Nada.
El domingo me cansé de oír que estaba en la casa, pero no escuché ningún golpe a mi puerta. Costó dormir.


4/4/26

¿También te pasó?

Golpes a la puerta. Es ella. El mensaje por celular queda inconcluso. Cuatro pasos, mano al picaporte y frase lista. 

No es ella. Es el reparto de las expensas.

1/4/26

Italia: ruinas sin belleza


Italia ha vuelto a protagonizar el juego de las lágrimas. Marginada por tercera vez consecutiva de un Mundial de fútbol, la selección azzurra tiene motivos para quejarse por el injusto reparto de bienes: fue al repechaje tras ganar 6 partidos y perder 2 (logró el 75 por ciento de los puntos), mientras en Sudamérica clasificaron directo Brasil, Colombia y Paraguay, que obtuvieron 28 puntos sobre 54 (51,8 por ciento del total). Y al mismo repechaje que Italia accedió Bolivia, que solamente logró 37% de las unidades en disputa, fruto de 6 victorias, 2 empates y 10 caídas.
Alguien puede plantear que resulta más difícil mantener el alto rendimiento en 18 partidos que en 8, y que eso amerita más plazas. Sin embargo, luce demasiado dispar el reparto: Italia fue segunda en su grupo, ganó 3 de cada 4 puntos que jugó, y quedó condenada al repechaje, para las delicias de quienes sostienen que el segundo es el primero de los perdedores. Mientras tanto, en Sudamérica clasificaron directo al Mundial seis de las diez selecciones.
Italia venció a Moldavia, Estonia e Israel, pero perdió los dos encuentros que jugó frente a Noruega, el único rival de fuste. Como decía el gran Alfredo Di Stefano, el do de pecho no es para cualquier tenor.
Si Italia se recuesta en la pena por la forma en que se asignan las plazas mundialistas, llenará de lágrimas la fuente de Trevi o el coliseo sin resolver su problema de fondo. Si opta por una revolución, entonces podrá volver a la competencia ecuménica y tratar de ganarla por quinta vez. El fútbol de clubes le había dado señales: únicamente dos equipos italianos (Milan en la edición 2006/7 e Inter en la 2009/10) consiguieron la Liga de campeones de Europa desde 2006.

(Fuente de datos: ESPN.com.ar)

30/3/26

La nota indicada

¿Justo hoy? Adrián Ramírez espera su serie policial favorita mientras en La 100 suena "Seminare". La bellísima voz de David Lebón convierte a la canción en una autopista de sueños románticos. Pasan las décadas, los siglos y sigue siendo un himno a la distancia que a menudo separa a un enamorado de la persona que le ocupa su atención.

Por una vez, alguien asoma real. ¿Será cierto o apenas el viento que levantan las motos? 

Ramírez sospecha que lograr esto será arduo y tomará tiempo, si es que sucede. Que antes aprenderá a cantar o a hablar en japonés. Como siempre, el miedo a los silbidos le dobla la espalda. Pero hace un tiempo levanta pesas.


28/3/26

Vidriera intermitente

La vidriera de esa tienda era especial. En su vereda vio a Martina caminar junto a su novio. Una puntada en el estómago fue la súbita indicación de que estaba enamorado de ella. Pasó por ahí cientos de veces, pero fue casi veinte años después que volvió a sentir que había más que pulóveres, camisas y otras prendas. También fue un sábado al anochecer. En esta ocasión, el recuerdo se le hizo presente no por el dolor sino desde la esperanza; hay escaparates que cada tanto muestran lo que fue y lo que ojalá sea

Quedar pagando

Adrián Ramírez se levantaba de un tropiezo de los que cada tanto le pasaban por andar ensimismado. Lo sentía como una de las formas en que las baldosas flojas le cobraban cuentas al egocentismo.

Varias horas más tarde miró otros paisajes, gente que realmente lo pasaba mal, a la que las cuestas se le hacían cordilleras, que ligaba como sparring de Tyson, hombres y mujeres que comían salteado, que arriesgaban la vida en sus trabajos o por residir entre misiles, bombas o delincuentes comunes. Gente que no tenía ni la mitad de su comida, ni de su salud, ni de sus posibilidades recreativas. Y que sin embargo decía "gracias" en vez de "grrr", que caminaba mejor. 

Sintió que en la vida algunos reciben mientras otros reclaman. Que no está mal aspirar a más, pero que tampoco es cuestión de pedir todo; hacerlo garantiza insatisfacción.

No lo había razonado, justo él que se la pasaba pensando y deseando garantías.

 


27/3/26

Gloriosos Vulnerables

"¿Cómo vuelvo, Calabrese?". No hacen falta muchas palabras para expresar un drama. La pregunta del psicólogo Guillermo Segura a su amigo médico en Vulnerables refleja que incluso quienes estudian las múltiples rutas de la mente más de una vez necesitan de un GPS que les indique aquella que, aunque clara, se les hace impensable o inaccesible.

Los diálogos entre Segura (interpretado por Jorge Marrale) y Calabrese (el actor Carlos Bermejo) son una de las muchas gemas de la serie que, escrita por Mario Segade y dirigida por Daniel Barone, vive en la memoria y en Youtube.

La inquietud que acucia al psicólogo pertenece a uno de los capítulos de 1999. En el siguiente y último año de Vulnerables, hay más conversaciones entre los amigos, algunas desopilantes. Una de ellas expone el trato descomedido que solemos tener con quienes nos ayudan. Agobiado por la indefinición de su colega Rita (Roxana Berco) ante su propuesta amorosa, Guillermo lo llama por teléfono a Calabrese. Le cuenta lo que a su juicio es un histeriqueo y recibe como explicación que se debe a que ella percibe de lejos que él está rendido a sus pies y sus signos del zodíaco.

-¡¿Pero qué pelotudez me estás diciendo?!- explota el psicólogo, que había acudido a Calabrese en busca de un apoyo que claramente no es el que espera. 

-¿Y vos decís que sos mi amigo? -es otra de las réplicas fastidiosas de Guillermo, cuando Calabrese, sincero y valiente, dice de su mujer: "Bastante paciencia te tiene"

Charlas, dolores, exabruptos y amigos. Un cuarteto muy popular.



21/3/26

Reyes de Lomas felices

El hombre va por la calle silbando "Amándote". Meses sin siquiera tararear una canción. No por falta de alegría sino porque algunas dichas son especiales.

Es sábado 21 de marzo y, después de más de un año (1-0 a Colegiales, el 28 de febrero de 2025), Los Andes gana de visitante. Flor de desahogo, el 2 a 0 sobre Ferro en Caballito es la primera victoria en la temporada, al cabo de 3 empates y una caída.

Otros tienen mucho más derecho de cantar "Amándote": los que van a la cancha, los que pagan la cuota social, los que aportan fortuna para sostener el plantel de primera, de divisiones inferiores, y demás formaciones del club. 

Él entonces empieza a tararear aquello que aprendió el 20 de mayo de 1995, cuando celebró las horas siguientes a su cumpleaños en el estadio Eduardo Gallardón: "¡Dale Rooooo/ Dale Roooo/ Hay que poner un poco más de huevo/ para sacar los puntos del descenso/ para quedarnos en el Nacional.../ Dale Roooo!". Vaya temporada la 1994/95: un comienzo con seis derrotas y un promedio que era CERO, tan preocupante como redondo. Con un pronóstico de tormenta permanente y posible destrucción, hacer cálculos fue una constante, un impensado ejercicio matemático mental, porque la inquietud alcanzaba incluso momentos en que no había calculadora ni papel y birome a mano. ¡Cuánta mala sangre!

¡Y qué locura! Ese sábado 17 de junio de 1995 fue una de las efemérides más felices de fines de siglo 20 para Los Andes: el 5-0 a All Boys en Lomas y el empate agónico que, sufrido ante Quilmes, mandó al descenso a Deportivo Italiano fueron los resultados que permitieron que la voz del estadio le pusiera rótulo a lo inolvidable: "¡Los Andes es Nacional!".

Qué manera de envejecer a los 20 años esa temporada '94/95... Y vaya forma de rejuvenecer algunas de sus tardes, de sentir que la gloria deportiva no tiene precio.

Emily Dickinson vivió cuando Don Eduardo Gallardón fundó el Club Atlético Los Andes, pero algunos de sus versos representan lo que más de una vez hemos recibido como regalo de reyes en cualquier fecha del año:

El agua se aprende por la sed;
la tierra por los océanos atravesados.
El éxtasis, por la agonía.

18/3/26

Tiempos y libre expresión

"¿Tenés complejo de feo?". "¿Alguna vez te dijeron que tenés cara de caballo?". El primer interrogante se lo formuló un periodista de El Gráfico a un relator televisivo en la entrevista de cien preguntas que fue un clásico en los 1990. Una extenista había sido la receptora de la agresión por parte de uno de los integrantes de La Noticia Rebelde en la segunda mitad de los 1980.

Por supuesto, ambos tuvieron la posibilidad de responder y de quejarse pero, como suele ocurrir ante ataques inopinados, acaso se hayan abrumado y por eso optaron por el caso omiso.

La libertad de expresión es un bien de la vida; cualquiera que haya sentido un nudo en la garganta lo sabe. Al margen del problema por palabras que no salen de la boca de alguien radica el mal social de vivir sin la posibilidad de enumerar errores de un gobernante, de denunciar corrupción o de señalar perspectivas. 

Sin un clima favorable al ejercicio periodístico, lo que está mal suele empeorar y quien es caprichoso se convierte en tirano. 

La década de 2020 no abunda en preguntas como las del comienzo. El precepto de no opinar de los cuerpos ha ganado terreno al tiempo que ha cedido la intolerancia a quienes no son Adonis ni Barbies. 

Lo que sigue como siempre es el deseo jamás confesado, aunque sobreentendido por los aportes en propaganda como premio y castigo a periodistas según su obediencia a esta norma: "No nos hagan preguntas incómodas ni se pongan a investigarnos".



17/3/26

Un vendedor de pararrayos sale a venderlos cuando arrecian las tormentas eléctricas. Este personaje de un cuento de Herman Melville ejemplifica el riesgo de esperar el momento ideal para una acción; una cosa es salir a vender paraguas durante una lluvia plácida y otra es intentarlo con pararrayos cuando los truenos ensordecen.
El hombre del pararrayos lucraba con el desconocimiento. Decía aquello que hubiera merecido una temprana desaprobación en un curso básico de electricidad, pero como lo pronunciaba dramáticamente y en un contexto temible muchos le creían, le compraban y lo enriquecían.
Es atronadora su semejanza con algunos dirigentes políticos.

13/3/26

Peligro de gol y de incendio

"La bota de potro no es para cualquiera", suele decirse para dar a entender que ciertos problemas solo se resuelven con excelencia. "Nadie, por bueno que sea, salva solo a un equipo", es otra frase usual, ésta para deportes colectivos.

Aldo Visconti, como lo recuerda Wikipedia, hizo en 2009 todos los goles de Atlético Rafaela en el 3-0 sobre Gimnasia de La Plata en el partido de ida por la promoción que definía un ascenso a primera o descenso a segunda, según cuál de los equipos ganara. Al margen de la desdicha que habrá vivido ya que Gimnasia revirtió la desventaja con un 3-0 en la revancha y permaneció en la máxima categoría del fútbol argentino, Visconti siguió siendo requerido por su capacidad. 

Las luces lo alumbraron bastante en la temporada 2011/2012, cuando estuvo en cancha para la victoria por 1-0 de Boca Unidos frente a River Plate, un festín para el morbo: River caía en la B a manos de un equipo así llamado el 3 de diciembre, día previo a la coronación invicta de Boca Juniors como campeón en la A. 

Como uno de los goleadores del torneo, Visconti atrajo miradas, entre otras la de la dirigencia de Los Andes, que lo incorporó para la temporada 2012/2013 de tercera categoría. Debutó inmejorablemente: metió 2 tantos en el 3-0 a Acasusso el 12 de agosto de 2012 (fuente: losandesunsentimiento.blogspot.com), ante miles de hinchas que esa tarde soñaron con una gran campaña de la mano de Raúl Cascini y Marcelo Delgado, dupla técnica que había salvado al Mil Rayitas del descenso y hasta lo llevó al certamen reducido por el ascenso en la temporada anterior. 

El sol de esa tarde desapareció pronto y junto a él se fueron Cascini y Delgado. Los Andes se hundía en la tabla de posiciones 2012/2013 y en el promedio de descenso. Los goles a favor escaseaban, a diferencia de los recibidos. Una vez más se confió en la conducción técnica de Juan Carlos Díaz, jugadorazo de segunda mitad de los 1970 y 1981. 

ESPN registra que el 10 de noviembre de 2012, en el estadio Eduardo Gallardón, Los Andes recibió a Central Córdoba de Rosario, otro equipo que andaba de capa caída. La tarde nublada mejoró para Lomas a los 30 minutos, por el gol de Visconti. Poco duró la alegría. El primer tiempo acabo 2-1 en favor de los rosarinos.

En el complemento, luchando contra la desventaja, sus propias limitaciones y la impaciencia de sus hinchas, Los Andes buscó la igualdad. Un desorden defensivo visitante le permitió a Visconti avanzar  cerca de 20 metros solito y solo para pensar qué hacer al enfrentar al arquero. Se palpitaba el 2-2. 

Minutos después de que Visconti rematara al cuerpo del guardavallas llegó el 3-1 de Central Córdoba, resultado definitivo que dejó sin entrenador a Los Andes, muchos de cuyos hinchas pensaron en Visconti y sintieron que es fácil meter el 1-0 cuando todo es esperanza, pero no el 2-2 en un clima tenso. Otros asumieron que Visconti no era Súperman.


6/3/26

Justicia, purismo, delito e impunidad

La justicia... Cuántas barbaridades se cometen y se omiten en su nombre. Ni qué decir de la pureza.

Para algunos, se es justo por apegarse a la norma escrita, convalidada por un sistema de gobierno. Otros consideran que no siempre lo legal es legítimo, que no toda letra jurídica tiene buena caligrafía.

Un episodio de La ley y el orden expone la disparidad de criterios entre un fiscal que se apega a pie juntillas a lo prescripto y su ayudante, la cual asume que ocasionalmente romper la ley es bueno para que se haga justicia.

Nolan Price, el fiscal, acusa a alguien por una violación seguida de muerte. El hombre había cometido los mismos crímenes doce años atrás en perjuicio de la hermana de la ayudante del fiscal, Samantha Maroun

Un testigo que lo vio de lejos la noche del asesinato debe identificarlo en la fila de reconocimiento, donde el hombre estará junto a otros cinco. Antes de que esto suceda, la ayudante del fiscal le da características físicas del hombre al que debe señalar. 

Enterado de este procedimiento, que sesga el reconocimiento y por ende le quita validez jurídica, el fiscal resuelve no utilizar al testigo en el juicio. Consecuencia: el asesino de las dos mujeres es declarado inocente pese a que su ADN lo incriminaba. ¿Por qué no se tuvo en cuenta este dato? Ya que había sido extraído de una base de datos privada de una familiar del homicida interesada en conocer en detalle su árbol genealógico. 

De modo análogo, en un capítulo de Policías de Chicago, el sargento Hank Voight sabe que un hombre ha matado a dos mujeres. El detective Antonio Dawson, también. Conocedor del número que le corresponderá al asesino en la fila de reconocimiento, el sargento se lo informa al detective para que a su vez le indique al niño testigo que debe decir "número 3".

Dawson, purista, deja que el niño haga según le salga en el momento en el que está frente al vidrio espejado y los cinco hombres. El niño se confunde, lo cual era previsible, y el asesino queda libre. 

Tranquilo, lector: en ninguno de los casos se ha contado el final.

Ficción al margen, importa pensar en los estropicios que a menudo derivan del apego irrestricto a normas que, humanas al fin, son imperfectas.

En una de sus Crónicas del Ángel Gris, Alejandro Dolina escribe de un árbitro de fútbol que entendía la justicia como un bálsamo para los bondadosos, motivo por el cual solía fallar en contra del reglamento si con ello beneficiaba a un equipo de jugadores nobles. Por supuesto, duró poco como referí.



Contextos peligrosos

"Si los adultos son los jueces, los pares de los niños son los jurados". Esta joya de David Riesman, autor del libro "La muchedumbre solitaria", da la pauta del poder reducido de los padres comparado con el de los chicos con quienes interactúan sus hijos. 

En otro tramo de su obra, Riesman habla de comunicación. Sostiene que elegir un modo adecuado de expresión requiere saber con habilidad y sensibilidad los probables gustos de los demás. Lo que dice se puede aplicar al nivel masivo, en el cual es virtualmente imposible conocer la preferencia de cada persona.

También es cierto que a veces hay que adivinar -o casi- la forma de hablarle a alguien con quien se tiene trato frecuente; las circunstancias juegan su partido y a menudo tienen más poder que jurados y jueces juntos.

3/3/26

Ramas y límites

En un cuento de Christian Andersen (https://ciudadseva.com/texto/cada-cosa-en-su-sitio/), una rama se quiebra. Ante la imposibilidad de adherirla al tronco del árbol, un hombre la coloca en la tierra y augura que crezca y de su madera alguien talle una flauta.

"Con ramas es más fácil", dice la tía Ester al oír la narración. Le cuesta resignarse a dejar actividades que le resultaban naturales, aunque le den certeza de los frutos que pueden generar sus nuevas ocupaciones. 

Leila, una de sus sobrinas, le hace pensar en otros desarraigos que había debido afrontar: terminado el último grado no se puede continuar en la escuela primaria, ni en la secundaria al cabo del último año. 

La tía la entiende, si bien siente que una cosa son los trasplantes obligatorios para hacer lo que se quiere y otra, los que imponen límites a aquello que no se desea dejar.


26/2/26

Paro: palabras que tal vez sirvan

La profesora de Lengua Castellana repartió la consigna: "Por favor, elaboren un texto en el que manifiesten motivos en favor y en contra de los paros docentes. Pero no me vengan -era informal incluso por escrito- con dos listados; hagan una presentación propia de gente con ganas de relacionar ideas".

Adriana Castro le dejó este material en su escritorio al cabo de 45 minutos:

 

Casi siempre que docentes no dan clase a modo de protesta por sus bajos salarios surgen disputas -generalmente vanas pues casi nadie está dispuesto a entender razones ajenas- acerca de cuál es el límite entre el reclamo legítimo y aquel por el cual se daña al otro. Desde luego que todos tenemos derecho a expresar disconformidad ante aquello que sentimos molesto o perjudicial, desde un café que nos sirven frío a una comida hípersalada o un impuesto mal cobrado. Eso no habilita a romper pocillos, platos ni vidrios.

Una tía jubilada suele decir, porque ella obró así, "los docentes tienen que ir y dar clase, aunque cobren poco". Nunca le dije que procedía de esa manera ya que su salario era un añadido al ingreso principal de la casa. Tampoco le hice saber que a ella le gustaba estar en el aula y que se aburría sin su rutina laboral, de modo que más que por servicio al otro evitaba los paros por conveniencia propia. Menos que menos le iba a plantear que, con su criterio, el abuso patronal del poder está garantizado. Y que siguiendo esa línea un alumno se tiene que sentar calladito en el aula aunque el profesor lo rebaje.

Hay quienes indican, al amparo de muchas evidencias, que los paros nada solucionan pues si algo tiene claro el 99,9 por ciento de los gobernantes es que de la educación hay que hablar grandezas y obrar pequeñeces, no sea cuestión de que tanto educarlo el soberano se dé cuenta de las miserias del poder. Este grupo, que propone ir y dar clases sin afectar al alumnado, sugiere a los docentes alguna medida alternativa tal como una clase pública, sin reparar en que eso los lleva a trabajar más por el mismo ingreso que motiva la queja.

Otros sostienen la chance de ir a las clases los días de paro y, en vez de llenarlas del contenido de la asignatura, cubrirlas de información y análisis de por qué se demanda aumento.

Voces estudiantiles se quejan debido a que algunos profesores evalúan conceptos no desarrollados que correspondían a las clases no dictadas, lo cual es como pedirle a un paciente que adivine qué le habría dicho el médico que ese día faltó a la consulta.

Otros alumnos lloran con amargura el gasto de dinero de sus padres y ejemplifican casos de quienes perdieron el año en 1987 o los que se recibieron sabiendo mucho menos de lo que otras generaciones por los baches durante 2020 y 2021 signados por el Covid.

A ellos se les suele achacar que a los días de clase perdidos les prestan la atención que no destinan a los teóricos en los que chatean o a los que ni van. O que desaprovechan las clases de apoyo. O que llegan a tercer año de la carrera sin saber cómo se saca un libro de la biblioteca.

Ahora bien, quienes ponen el grito en el cielo a raíz del perjuicio formativo por clases no dadas aceptan con gusto ser aprobados pese a que son conscientes de que saben poco. Los que se quejan por la baja calidad académica y la pérdida de tiempo, ¿se toman el tiempo de recursar aquello que han aprobado raspando?  

Miguel Boitier -quienes llevan sombrero, tengan a bien sacárselo- un martes a la tardecita, momento de los teóricos de Sociología, miró el aula: no más de 30. Mostró las dos hojas con las firmas de los alumnos: más de 120. Sonrió apenas y preguntó dónde estaba la legalidad y dónde, la legitimidad. Quienes firmaban su presencia se habían ido hacía rato. 

Si un gobierno se comporta respecto de la educación como esos alumnos, ¿hay que ir al aula como si nada pasara o es necesario dar un mensaje? 

Quizás haya que hablar, pero no ponerse verborrágico: hacer paro, decir "esto así no puede seguir" hasta que el gobierno de turno escuche. En el medio, ya que esto es lo que se le solicita, seguir atento a los mensajes del alumnado. Predisponerse a comprender, además del deseo de ser comprendido. Como todo, es diez mil veces más fácil de pensar que de hacer.


25/2/26

Aves de belleza literaria

"Cuando el canario del corazón empieza a cantar, la razón se tapa los oídos con los dedos", afirma Christian Andersen en "Buen humor", uno de sus múltiples cuentos, disponible en https://ciudadseva.com/texto/buen-humor/.

Otra de sus obras, incluida en el mismo generoso portal del escritor Luis López Nieves, es "Abuelita", cuyos ojos "brillan como estrellas, solo que mucho más hermosos, pues su exterior es dulce y da gusto mirarlos". 

En "El pacto de amistad", Andersen señala que en un rincón de Atenas "la Naturaleza se manifiesta aquí en toda su grandeza, cada lugar está lleno de recuerdos históricos, alimento tanto para la vista como para el pensamiento".

El cátalogo de textos del autor danés que vivió en el siglo XIX también incluye "El patito feo".

 

20/2/26

Boca es su propio rival
¿Qué ve el entrenador de Boca, Claudio Úbeda, para incluir en el equipo a futbolistas que han dado muestras de no estar a la altura? Que Williams Alarcón juegue mal y vuelva a ser elegido es una decisión que invita a pensar que al técnico le pide la dirigencia que insista con el volante chileno a ver si algún día levanta su rendimiento y así se recupera el dinero gastado por su pase. La cuestión es hasta cuándo tiene sentido esperar.
Más de uno que lea este texto habrá escuchado "cualquier cosa te llamo" de un parte de un entrevistador laboral o de alguien a quien se invitaba a salir. Y desde la inocencia habrá creído que si no era hoy sería mañana. Hasta que el tiempo y las negativas le enseñaban que era mejor buscar alternativas.
¿Boca todavía cree en Alarcón? ¿Y en Úbeda? Ya está grande para semejantes errores.

13/2/26

De barro y oro: Beto Casella y Valentín Fresno

Beto Casella, uno de los tantos que ha vivido a costa de los demás en la televisión -su programa de veinte años, Bendita TV, se construía de fragmentos ajenos-, se burló de Valentín Fresno. No debería sorprender toda vez que es común que quien come de obras ajenas desprecie a hacedores, sobre todo si son talentosos como Fresno, bailarín del Teatro Colón

Cuando arreciaron las críticas, Casella se escudó en que sus ironías en Rock and Pop y las de su compañero de radio Joe Fernández eran una broma. 

Qué pena: un adulto mayor no se da cuenta de que con algunas cuestiones no se juega. No es broma reírse de la presunta orientación sexual de alguien o decir con sorna "me imagino" cuando el bailarín de 21 años califica como dura su rutina diaria en pos de la excelencia. Es triste, y de algún modo análogo a todos los  vociferan que un docente que da dos horas de clase no trabaja en el resto de la jornada.

Quienes no pueden con su mediocridad suelen enmascarar como chiste su envidia a los virtuosos y de humorada su desprecio al esfuerzo de quienes realizan lo que ellos no logran. 

Casella se parece a la avutarda que, en la fábula de Iriarte, roba huevos de aves bellas y los cría como propios. Con él, la sociedad se empantana. Con Valentín Fresno y su arte, se eleva.

6/2/26

Etiquetas, épocas, errores  y ejemplos

 

Carlos Bilardo, responsable técnico de la selección argentina de 1983 a 1990, les hacía ver videos a los jugadores el tiempo que hiciera falta para que detectasen errores en sus partidos o entrenamientos. Esa práctica es casi impensable hoy. No solo porque la tarea hoy se delega en los analistas de imágenes, también debido a que ni futbolistas ni demás personas tienen la paciencia de otrora. Ha sido harto exitosa la domesticación de la brevedad alimentada por los reels y las redes sociales que informan mediante títulos sin gran desarrollo noticioso, y de la inmediatez del whatsapp como forma de comunicación.

Acaso por haber sido médico, y por eso consciente de la importancia sanitaria de que un paciente supiera sobre sí mismo, Bilardo intentaba que sus entrenados se dieran cuenta per se de lo que tenían que mejorar. También puede haber influido el constructivismo colectivo que ejercía en la conducción técnica Osvaldo Zubeldía, su mentor en el Estudiantes de La Plata de fines de la década de 1960.

Es interesante reparar en este detalle, máxime cuando a Bilardo se lo ha rotulado durante décadas como alguien que lideraba desde el verticalismo y que obturaba la creatividad de sus jugadores. Su práctica con los videos, sin embargo, buscaba que los futbolistas observaran con atención, autoconsciencia y amplitud de perspectivas, condiciones necesarias para un hacer creativo.

Ese tipo de deportistas recibía de Bilardo una formación para analizar antes y después de jugar. Por un cambio en la socialización tecnológica su método ha perdido presencia. No valor.

5/2/26

GPS y psicología

Complementarios, no opuestos

Las lesiones de Exequiel Zeballos y Ander Herrera, el mismo miércoles de doble turno de entrenamiento, pusieron en tela de juicio la carga de trabajo y el cronograma de la Liga Profesional Argentina, que para Boca y el resto de los treinta clubes incluyó tres partidos en ocho días.

Una de las hipótesis fue el sobreesfuerzo de cada jugador derivado del miedo a quedar expuesto por el GPS que los mide a cada momento, como si la premisa subyacente fuera: quien corra poco, poco jugará.

Otra fue un error conceptual del preparador físico en lo coyuntural: la semana después de una en la que se disputaron tres encuentros, ¿para qué practicar mañana y tarde?

Diego Latorre, exjugador de Boca y Racing, sostuvo que un GPS no mide aspectos psicológicos. Correcto. Afirmó que, si bien los registros tecnológicos pueden avalar una alta exigencia, un deportista que esté mal de ánimo tal vez se lesione incluso durante ejercicios leves o no corra suficiente en un partido. Sobran ejemplos que lo avalan y marcan, sencillamente, que el ser humano es bastante más complejo que un montón de datos cuantitativos.

Roberto Perfumo, otrora futbolista y director técnico, decía que prefería afrontar un partido con jugadores frescos mentalmente y cansados desde lo físico que a la inversa. Una muestra que abona esta perspectiva -aunque no generalizable pues su protagonista es de los que rompen moldes- fue la de Diego Maradona, quien disputó los siete partidos del Mundial de 1990 con un tobillo severamente lesionado.

Alfredo Di Stefano -sigan de pie, señoras y señores- expresaba en consonancia que los triunfos les dan alas a los jugadores mientras las derrotas son una bolsa de piedras.

Como es común en las discusiones, la dicotomía resta lo que debería complementarse. Si un monitor aplicado a cada deportista indica que alguien está al borde de una lesión, ¿por qué no prestarle atención ya sea previo a una fajina o en el transcurso mismo de un partido? Lo que no corresponde es asumir que, por más que sus acciones se ejecuten con el cuerpo, el fútbol está al margen de lo mental. Contemplar esta dimensión también previene lesiones.

Gambetear extremos es fundamental. 

Al cabo de tres victorias seguidas que a Boca lo dejaban a dos puntos del liderazgo con un partido menos que Estudiantes de La Plata, la revista El Gráfico reunió a José Berta, del xeneize; Claudio Marangoni, de Independiente, y Marcelo Trobbiani, de Estudiantes. El mediocampista auriazul planteó que Boca, que les había ganado a rojos y pincharratas dos semanas atrás, era candidato por la voluntad de su plantel y el apoyo de los hinchas. Le contestaron que quizás se notara en el tramo final del torneo de Primera División de 1982 que el equipo casi no había realizado pretemporada.

El campeón del torneo fue Estudiantes. Independiente lo escoltó. Boca concluyó tercero.

Era rigurosamente cierto que Estudiantes e Independiente estaban mejor físicamente que Boca. Tanto como que Boca perdió el título en dos derrotas consecutivas frente a uno de los descendidos, Sarmiento de Junín, e Instituto, formación de mitad de tabla. Tanto en la caída 2-1 en Junín cuanto en el 0-1 en la Bombonera Boca malogró penales, uno en provincia de Buenos Aires y dos en su propio estadio. Aún le restaba enfrentar a once rivales, pero su suerte quedó echada.

Una vez más, el fútbol se ocupaba de demostrar que, como tantos aspectos de la vida, depende de múltiples variables.