1/4/26

Italia: ruinas sin belleza


Italia ha vuelto a protagonizar el juego de las lágrimas. Marginada por tercera vez consecutiva de un Mundial de fútbol, la selección azzurra tiene motivos para quejarse por el injusto reparto de bienes: fue al repechaje tras ganar 6 partidos y perder 2 (logró el 75 por ciento de los puntos), mientras en Sudamérica clasificaron directo Brasil, Colombia y Paraguay, que obtuvieron 28 puntos sobre 54 (51,8 por ciento del total). Y al mismo repechaje que Italia accedió Bolivia, que solamente logró 37% de las unidades en disputa, fruto de 6 victorias, 2 empates y 10 caídas.
Alguien puede plantear que resulta más difícil mantener el alto rendimiento en 18 partidos que en 8, y que eso amerita más plazas. Sin embargo, luce demasiado dispar el reparto: Italia fue segunda en su grupo, ganó 3 de cada 4 puntos que jugó, y quedó condenada al repechaje, para las delicias de quienes sostienen que el segundo es el primero de los perdedores. Mientras tanto, en Sudamérica clasificaron directo al Mundial seis de las diez selecciones.
Italia venció a Moldavia, Estonia e Israel, pero perdió los dos encuentros que jugó frente a Noruega, el único rival de fuste. Como decía el gran Alfredo Di Stefano, el do de pecho no es para cualquier tenor.
Si Italia se recuesta en la pena por la forma en que se asignan las plazas mundialistas, llenará de lágrimas la fuente de Trevi o el coliseo sin resolver su problema de fondo. Si opta por una revolución, entonces podrá volver a la competencia ecuménica y tratar de ganarla por quinta vez. El fútbol de clubes le había dado señales: únicamente dos equipos italianos (Milan en la edición 2006/7 e Inter en la 2009/10) consiguieron la Liga de campeones de Europa desde 2006.

(Fuente de datos: ESPN.com.ar)