De Fito Páez y las posibilidades de ser
"Me pasé la vida viendo, viendo cómo hacen el mundo sin hacerlo yo", canta Fito Páez en Taquicardia, del álbum Giros. El tema que da nombre al disco afirma que "existe un cielo y un estado de coma".
Adrián Ramírez se sentía identificado con ambas expresiones y no creía ser el único. Cualquiera que haya visto un partido de básquet sabe que en un segundo se puede pasar del triunfo a la derrota, que en una final son para el fanático el cielo y el coma. Ni hablar de sentimientos encontrados cuando el miedo sale a la palestra: quien todo lo promete hoy acaso se vaya mañana. Empresas prósperas que dejan de existir son otra analogía de las ambivalencias de Giros.
Para Ramírez también era de especial significación la sentencia por la cual algunos hacen el mundo y otros, como en la obra de teatro desplegada por el duo de españoles en la película El dedo en la llaga, se dedican a mirar por la ventana.
Después de suspirar y mordisquearse menos que años atrás las uñas, el hombre dejaba de escuchar las canciones y asumía que la cumbre de la dicha y el malestar son inevitables, no así la quietud ante las oportunidades de acción.