21/4/26

 

Ahijado: sé buen perdedor

"Mi primer exceso consistió en no conformarme con lo que tenía, que era mucho más de lo que muchos han logrado en su vida entera". La frase no la dice el presidente de un país a ciudadanos con necesidades básicas insatisfechas, sino el personaje central de un cuento de Inés Arredondo.
Adrián Ramírez pensó en transmitirle la frase a su ahijado, Lucas, aunque supuso que de nada le serviría para mitigar el malestar porque Emilia declinó la invitación al café. Con el correr de las horas asumió que callarse tampoco era una contribución y concluyó que lo mejor sería incorporar la idea del cuento y transmitirle una vivencia propia; Lucas ya recelaba de las moralejas de las historias de ficción.
-Mirá, yo te puedo hablar pero igual el dolor lo vas a sentir. Tuve tu edad, aún me acuerdo -ella se llamaba Graciela- y en un viaje que hice apenas me dijo que no lloré varios kilómetros.
Todos perdemos, Lucas. Plata, tiempo, afecto, trabajos, negocios, partidos, ropa, salud. Cuando perdí, además de ponerme triste me enojé; era lógico, pero no me sirvió. 
Ojalá que aprendas a perder mucho antes que yo. Si lo hacés, no te va a pesar tanto cada intento y eso te va a dar más oportunidades de ganar. Desde mis errores, una sugerencia: cuando más triste estés, tratá de recordar lo que tenés y agradecelo. Si no, acelerás en el barro. Te lo digo yo, que me llené de mugre muchos años.