28/3/26

Vidriera intermitente

La vidriera de esa tienda era especial. En su vereda vio a Martina caminar junto a su novio. Una puntada en el estómago fue la súbita indicación de que estaba enamorado de ella. Pasó por ahí cientos de veces, pero fue casi veinte años después que volvió a sentir que había más que pulóveres, camisas y otras prendas. También fue un sábado al anochecer. En esta ocasión, el recuerdo se le hizo presente no por el dolor sino desde la esperanza; hay escaparates que cada tanto muestran lo que fue y lo que ojalá sea