13/3/18

Acerca del aborto
¿Está bien que un Estado promueva la muerte de un inocente e indefenso?
La pregunta suele quedar de lado cuando se habla de la despenalización del aborto.
Se habla de las muertes que sufren mujeres por intervenciones clandestinas y se plantea que no acaecerían si la práctica fuera legal.
Es un argumento similar al de la participación estatal en los juegos de azar. "Más vale que se apueste en casinos o en la quiniela oficial y no en garitos". Desde luego, el juego oficial no elimina el informal, si bien ayuda a reducirlo.
Con criterio parecido, países nórdicos suministran jeringas descartables a adictos a la heroína para evitarles males mayores. "Ya que seguirán consumiendo, que al menos no contraigan HIV", es el subtexto de tal práctica.
Hay una diferencia capital: quien aborta, el que apuesta y el que toma drogas tienen -aunque mínimas- más chances de elegir, y por ende de responsabilizarse de sus actos, que un bebé.
Desde ya que existen mujeres muy condicionadas, sea por un novio que rechaza ese hijo en gestación, por un hombre que había resuelto basta de paternidad o porque la criatura le recuerda a su violador. Es fea la soledad que causa un egoísta, pero el pequeño no es culpable. Resulta terrible mirar a los ojos de un niño y evocar los de un criminal, aunque peor es tratar de borrar el trauma matando al inocente.
La Madre Teresa de Calcuta, comprensiva de lo que representa un hijo no deseado, invitaba a entregarlos en adopción a algunas de tantas mujeres que darían su vida por ser madres.


Tipo de sociedades y problemas irresueltos
Las decisiones de un Estado impactan en el modo de vida social. Por supuesto, no son determinantes ni todopoderosas, pero vaya si marcan caminos.
Islandia casi no tiene habitantes con síndrome de Down, dado que muchas parejas resuelven legalmente abortar cuando se enteran de esta condición del ser humano en gestación.
Estados Unidos es noticia por sus matanzas en escuelas, por cuanto allí es más fácil comprar un arma que descarga decenas de balas por minuto que una cerveza.
En la Argentina, los tormentos a las personas privadas de su libertad existen. Es un mal endémico, como los abortos clandestinos. ¿A alguien se le ocurriría legalizarlos?