Ver sin verse
Juan Carlos, apreciable estudiante del PEAM de comienzos de siglo,
recordaba contarle a un amigo fumador, adicto a los asados con grasa y
al sedentarismo casos de personas muertas por aterosclerosis. Suponía
que la ficha habría de caer, mas eso no pasaba; aunque cristalinas, las
indirectas no cumplían su deseable cometido. Tiempo después, su amigo
fue uno más de los fallecidos.
El hombre no era el único que se resistía a ver lo que obvio. Aquí y ahora, alguien se
cuela en la fila para el menú y al sentarse se queja por los
ventajeros. Otro pide a voz en cuello... que no se grite. No falta el
que cortajea un diálogo para pedir que no se interrumpa. Tampoco el que
sufre ante los paréntesis interminables acaso porque jamás cronometró
los suyos.
Cuánta falta diaria hacés, querido Jorge Vázquez: "Antes de hacer crítica, vaya la autocrítica", solía decir.