16/8/19

Analogías en tiempo presente
Un marido que sale con amigotes 49 fines de semana al año y vuelve a su casa con lápiz labial en el cuello regresa un sábado a las 7, ve las valijas en la vereda y anuncia que será la última vez. Va al kiosco, compra un ramo de flores. Cruza a la panadería, paga un desayuno sorpresa y se ilusiona con que su mujer le creerá después de años de evidente desamor.
Un amigo del esposo al que desalojan tras años de incapacidad para amar a su mujer está a punto de ser echado de su casa. Y pensar que durante años, vaso de whisky en mano, daba cátedra bien entrada la noche televisiva de cómo construir un hogar feliz.
Una prueba más de que la familia argentina está llena de gente que sabe conducir... hasta el momento en que le dan el timón.
Entretanto, la vecina chusma habla desencajada y asume que el marido infiel y el amigo inútil son hombres dignos de confianza.