20/5/26

Puente hacia el pasado

"La estación del dormilón" es un cuento en el que Godofredo Daireaux narra las sensaciones de alguien que se despierta luego de tres décadas. El hombre se había echado a descansar un día como cualquier otro, con la diferencia de que esta vez el sueño se le hizo impensablemente largo. 

Desde la fantasía, el autor acerca la oportunidad de usar el retrovisor para advertir cuánto ha cambiado la vida de cada persona, club, pueblo, biblioteca, ciudad, escuela, cada país, etc.

Hace 33 años... 

Ninguno de los equipos de Río Cuarto estaba siquiera en segunda categoría del fútbol argentino. Estudiantes había disputado los nacionales de 1983, 1984 y 1985, pero no había accedido a torneos de primera en los cuales se dirimían descensos. 

La democracia recuperada en 1983 cumplía diez años.

La terminal de ómnibus local estaba donde hoy es el Paseo de la Ribera.

Hace 33 años...

Boca, Independiente y River miraban orgullosos a los demás: jamás habían descendido. Hoy solo el primero conserva esta condición.

Argentina se asomaba, así como a inicios de los 1980, al furor de productos importados y a la paulatina declinación industrial. 

Cha Cha Cha y otros programas como Del Tomate exponían el humor absurdo respectivamente liderados por Alfredo Casero y Favio Posca

Chicago Bulls se coronaba campeón de la NBA por tercer año consecutivo, como lo recuerda Wikipedia, y las zapatillas Nike Air Jordan volaban pese a su costo.

Hace 33 años...

En Río Cuarto la discriminación paseaba lo más campante por boliches y bares, encubierta por el cartel "La casa se reserva el derecho de admisión" y ejercida por porteros que no necesitaban explicar por qué vedaban el paso a algunos mientras otros entraban.

Los programas de chimentos en televisión hacían masiva la indiscreción sobre la intimidad ajena, lo cual sigue gozando del favor de millones de vecinos.

Banda Norte y el resto de la ciudad solo se vinculaban a través de dos puentes, el carretero y el Islas Malvinas. Estaba en construcción el Juan Filloy, para cuya terminación el entonces intendente Benigno Rins solicitó públicamente más fondos al presidente Carlos Menem, en ocasión de su visita a la ciudad, en una siesta a plena sonrisa a metros de la cancha de Municipal.