Ojalá hubiera sabido antes. Cuántas veces hemos dicho esa frase y cuántas más la diremos. Es nuestra naturaleza, cometemos errores. Lo bueno es que, como canta Iván Noble, algunos errores son deliciosos y dan lugar a descubrimientos.
Quien es feliz tras haberse equivocado puede valorar lo que vive. Quien encuentra lo que había perdido cuenta con la impagable oportunidad de saborearlo como nunca antes.
Después llega el tiempo en que el reencuentro queda lejos y la fragilidad de los buenos sentimientos, cerca. El riesgo de la pérdida ya no está, fue reemplazado por la suposición de que bien da igual que Bien y que Bien!!!! es cursi.
Ojalá hubiera sabido antes.
Dos meses de lamento pasaron hasta que la frase cambió por Lo hecho, hecho está gracias a alguien a quien empezó a saludar en el colectivo rumbo a la universidad.