8/12/11


Cambiate de lugar

El trabajo está listo, se dijo y sonrió tal vez por cuarta vez en el día. Había conseguido que le funcionara la computadora nueva. Quizás por el calor, seguro por los nervios, había sentido que estaba pesado en el cibercafé donde el mozo lo ayudó a aprender cómo era eso de una máquina que no tenía mouse. Minutos después, él solo encontró que para escribir @ había que apretar las teclas Alt y Q.
El hombre recordó a algunas personas con las que no había sido lo paciente que debía; se culpó y se consoló después, al recordar que las enseñanzas a familiares son mala idea.
Siguió los pasos del manual de instrucciones, se fijó si las letras estaban escritas con las debidas mayúsculas, apretó enter y entró en Internet. ¡La alegría que sintió!
En ese momento se dio cuenta de por qué tantas personas mayores de 50 años eligen estudiar en talleres vocacionales. Es lindo sentir que las vallas no son tan altas como se las ve antes de saltar o en los primeros intentos. Volvió a pensar que nunca es suficiente la paciencia de quien está a cargo de enseñar. Sintió que era cierto eso de que a veces la vida a colores se despliega como un atlas. Y encima, esa tarde había ganado Boca y el lunes era feriado.