Sorpresas en la verdulería
Un verdulero le contesta mal a una clienta a la que no había durazno que la conformase.
-Ay, qué grosero. ¿Quién lo educó? -es la reacción.
-Usted -le replica el padre del verdulero, a cargo del almacén.
-¿Cómo?
-Usted, que ni siquiera se acuerda de que Hernán fue a su escuela del '93 al '96.
-Habrá sido otra maestra, los míos no salieron así -se defendió acusando ella, que pagó y salió.
"La maestra es la plaga nacional", afirmó Eduardo a la siguiente mujer, también docente.
Ella sabía que ese tipo de frases era uno de los pasatiempos favoritos de ese hombre que también entre sonrisas pedía que le dieran "una metralleta para terminar en quince días con los piquetes".
"Usted sabe que no me gustan las generalizaciones", planteó Silvana.
-A mí tampoco, de todas las clientas sos la única con la que me casaría -la sorprendió Hernán.