La bruja está sola y espera
Comparar dolores conduce a callejones sin salida. "Que vos nunca sufriste como yo", "lo que se dice padecer, vos jamás padeciste" y frases por el estilo revelan incomprensión, un dejo competitivo y quizás afán de conseguir desde supuestos el triunfo que no se consigue a la luz del día.
Ser conscientes de dolores ajenos, en cambio, suele resultar útil. Mirar que alrededor penan por hambre y sed ayuda a relativizar una derrota en el fútbol o a mitigar el efecto de una nota inesperada. También, para qué negarlo, implica percibir realidades que sería más cómodo ignorar.
El sitio de la BBC, www.bbc.co.uk, publica entre sus magníficas notas una relativa a las "viudas virtuales" de Kerala, un estado sureño de la India. Chicas que a los 15 años se prueban un vestido no por la fiesta de cumpleaños sino por el casamiento decidido por sus padres encuentran que la vida de a dos consiste en soledad. La expresión no remite a lo que a menudo ocurre, esto es pasar el tiempo junto a alguien que no comprende, que está ensimismado, que presta más atención a los amigotes que a su esposa e hijos. En el caso de Kerala, las chicas se quedan solas porque sus maridos emigran a los Emiratos Arabes Unidos o a otro país arábigo en busca de empleo. La causa principal radica en que la región tiene un desempleo cercano al triple del resto de la India.
Sujatha, oficial de gobierno en el distrito de Mallappuram, señala que la vida conjugal es corta ya que el novio se casa, tiene 15 o 20 días de licencia y, una vez que vuelve al trabajo, demora un par de años para regresar -por un mes- a su país.
Que nadie crea que semejante migración se debe a la terrible codicia de los indios que viven en el sur del país. Nasiruddeen Alungal, miembro de una organización política de derecha, sostiene que los hombres de su país son explotados por las naciones a las que van a trabajar y que, tan pronto arriban, les sacan el pasaporte. En otras palabras, los empujan a horarios rayanos en la esclavitud -el empleo suele ser un refugio cuando el tiempo libre promete amargura- y les impiden salir legalmente del país.
Será por esto que Alungal conversa con la comunidad musulmana para disuadirlos de arreglar matrimonios cuya vida real es de viudez, algún que otro engaño, depresión y crianza a solas de los hijos.
El párrafo final es para recordar una nota publicada en algún lugar hace un mes. Abordaba las deplorables condiciones de empleo de quienes se abocan a la construcción de elementos que maravillarán a multitudes cuando se dispute el mundial de fútbol de Qatar, otra ocasión para la viudez virtual femenina, en este caso de alcance global.