17/10/13

Minutos y días

Cortado en jarro
Catorce mesas, siete cuadradas, la otra mitad redondas. Diecinueve sillas de madera y caño. La mirada, de la pantalla a la puerta, a otros clientes, a los sobrecitos de azúcar, a la planta junto a la salida de emergencia, a las ventanas que dan a una calle, a las que están sobre la perpendicular. ¿Será posible que no venga?

Tragá tranquilo
El costado del microondas estaba manchado. Las clases habían terminado. Limpiarlo era una forma de pasar tiempo. Ansiedad y ocio se unen y Míster Músculo ya tiene el poder.
Suena el celular. El trapo se apretuja en la mano derecha. La izquierda aprieta la tecla equivocada y es llamada perdida. Sigue la incertidumbre sobre el resultado del concurso.
A los veinticuatro minutos vuelve a sonar, cuando hasta la mesa de luz está encerada. "¿Viste lo que dijo Lanata de Ventura?", es el saludo de su amigo Lucio. El pulgar izquierdo toca la tecla para finalizar la llamada.
El mismo Lucio le mandó un mensaje dos días más tarde: "Te banco a full, sé que sos un capo", leyó Pedro poco después de enterarse de que había perdido el puesto al que aspiraba.