4/8/15

A toda prueba

Decir que hay contextos mejores que otros es una verdad de Perogrullo. De todos modos, existen seres que merced a sus valores, entre ellos la fe, se sobreponen a escenarios horrendos.
Paul Glynn cuenta que, durante la Segunda Guerra Mundial, el científico Takashi Nagai encontró en "la depravación" de semejante contienda y en la "mentirosa propaganda patriotera" un intenso deseo de "descubrir más y más la verdad". Admirador de Blas Pascal, Nagai tuvo un "voraz apetito por la ciencia" y publicó artículos para revistas aun en medio de la guerra.
El libro "Una canción por Nagasaki" señala que, además de la ciencia, Nagai amó profundamente a la gente. Enfermo de leucemia a causa de la radiación a la que se expuso en su labor como médico, siguió atendiendo pacientes incluso el 9 de agosto de 1945, cuando la bomba devastó la ciudad, no la convicción ni la devoción vital de Nagai.