25/8/15

Presencia humilde
La mujer se sienta de lunes a viernes detrás de una mesa en la que pone sandwiches de milanesa, alfajores, pastafloras, bocaditos de chocolate y coco rallado, tortas caseras, tartas de queso.
Es lógico verla con una manta y una pollera larga; tiene que pasar más de cinco horas a la intemperie y el invierno y el viento se hacen notar. Saluda amablemente, aunque no le compren, a quienes la registran y le dicen 'buen día'. Toma un café con leche que va a buscar del otro lado de la puerta del comedor.
La señora ejemplifica cuánto se puede aprender en la universidad, independientemente de las clases, las conferencias y las mesas redondas. Hay ejemplos de tenacidad y de amor a la dignidad que van más allá de los diplomas.