31/8/15

Millonaria subasta de votos
Alejandro Dolina escribe que el diablo no anda viste de amarillo, ni huele a azufre. Sin embargo, a veces es fácil reconocerlo. Ejemplo:
"Si lo votás a fulano, te pago 500 pesos"
expone la tentación de rebajar a mercancía una decisión clave para la democracia. Como acaso diría Jacobo Winograd, "billetera mata ciudadanía". Para colmo, muchas veces la oferta se hace a quienes necesitan uno por uno los 500 pesos y ya se sabe la consecuencia que suele tener el par tentación / ocasión.
Menos percibida es esta situación: alguien que disfruta de una posición económica más o menos holgada basa su voto en la idea por la cual "mientras yo siga bien, me importa un comino que se pisotee la república". Pero no está escrita, ni hay alguien que toque el timbre con 500 pesos en la mano. ¿Será por eso que quienes en realidad votan su conveniencia, no la calidad democrática, evitan reconocerse parecidos a los que salen del cuarto oscuro directo a cobrar?
 

PD: Mea culpa, el autor de la nota también ha votado con el bolsillo.