Sentidos, curiosidades, dolores
En la clase hablaban de paradojas,
alusiones y mensajes proselitistas. Adrián Ramírez escribió: "Si uno de
los objetivos de una casa es guarecerse de la lluvia, ¿no es paradójico
tener que usar paraguas bajo techo? ¿De qué modo podría rotularse a un
intendente que no pagase el impuesto inmobiliario municipal? ¿Y al dueño
de un ingenio azucarero que endulzara con edulcorante? ¿Y a una cirugía
estética que transformara bellezas en adefesios? ¿Cómo
calificar a una obra social (supuestamente un colectivo ocupado en la
salud de sus miembros) que estafase a sus pacientes oncológicos?".
Uno de sus compañeros no entendía qué eran las paradojas, por lo cual
Ramírez hizo un alto en su escritura y lo tocó por su costado más
sensible, basado en palabras de César Luis Menotti.
-Para saber
ganar es bueno perder. Estar en los zapatos del que sufre puede ayudar a
moderar algunos festejos, al menos hasta que uno esté más lejos de los
que han sido derrotados.
-¿Parecido a "cuanto más duermo, menos descanso?" -consultó Julián García.
-Tal cual, con puntos de contacto con "tiene razón, pero marche preso".
-¿Vendría a ser como empezar una guerra para conseguir la paz?
-O, siguiendo a Isabel Videla, profesora de Historia de mi tía Graciela, contratar caníbales para que eliminen el canibalismo.
-O no saber qué hora es justo en una relojería, que dicho sea de paso es de lo más común.
-También es paradójico que el silencio hable.
Fue entonces que García se tildó. Cada dos por tres, la cena con sus
padres se llenaba de silencios elocuentes que, lo supo meses después,
significaban vísperas de divorcio.