5/10/21

Ancla, no salvavidas

"Las consecuencias de las excusas usadas en una causa son negativas y van en detrimento del progreso y bienestar de las naciones". Elena Moscone, docente, recuerda que "los jóvenes con quienes me tocó compartir aulas siempre se manfiestaron con sinceridad, no usaban excusas; ante el incumplimiento de un deber, decían simplemente 'no lo hice".
Piensa Elena que varios padres "comenzaron con la elaboración de mentiras para justificar a sus hijos. Creo que ellos les enseñaron el uso de pretextos con el 'pobrecito, que no sufra, que goce de la vida, que no se aburra'. Así llegaron las primeras enseñanzas del pretexto, del ocultamiento. ¿Es que acaso no pensaron que con ello perjudicarían a sus hijos, a sí mismos y a la sociedad en general?".
La alumna del PEAM retoma a Jean François Revel, quien afirma que "la democracia no puede vivir sin la verdad y el populismo, sin la mentira". Sigue diciendo: "Las ideologías radicalizadas, aquellas que generan fanatismos, son siempre una mezcla de emociones fuertes con pensamientos simples. La impermeabilidad a la información de los fanáticos con vista a la protección de su sistema interpretativo es un axioma que puede verificarse cada día". Revel se pregunta: "¿Qué servicios presta esta ideología autoritaria?". Se responde: "Una triple dispensa intelectual, práctica y moral". Se retiene solo los hechos favorables a la tesis que se sostiene, incluso inventando unos y negando otros. Se suprime el criterio de eficacia, se fabrican explicaciones que exculpan. Y se decide abolir toda noción de bien y de mal para los actores ideológicos. Lo que es crimen o vicio para el hombre común no lo es para ellos. Añade que "la absolución ideológica santifica a su equipo y lo deja a salvo de la malversación, el nepotismo y la corrupción, permitiendo satanizar libremente al enemigo".
Considera la alumna del PEAM que las apreciaciones de Revel "nos hacen pensar en nuestro país, en los disfraces de la realidad en pos de originar la confusión entre lo que está mal y lo que está bien, haciéndonos a los mayores asombrarnos por tantas diferencias con nuestros valores y a los jóvenes los estimula a realizar toda transgresion, para atraerlos y tenerlos como cómplices amigos. Así, creemos conquistar sus voluntades y les estamos proporcionando un analgésico contra el camelo y la impostura".