5/10/21

 Luces y sombras

Por Susana Carbonari, alumna del PEAM

En esa casona rodeada de parque con plantas y flores, todo lo bello que hay en la naturaleza, vivía Elsa. Ella era una mujer joven, de 45 años, y vivía en las sombras. No hacía mucho que se había quedado viuda y tenía dos hijos, Juan y Estela, que vivían en la ciudad y solo podían ir a verla de vez en cuando.

Ella se había refugiado en la casona. No quería salir, no quería distraerse, ni leer, ni escuchar música. Vivía encerrada en sí misma. Se sumaba la pandemia, entonces estaba muy sola y deprimida.

Un día, pasa por ahí un señor, Roberto, quien le pidió ayuda para comunicarse con el Automóvil Club, ya que su auto se le había quedado en el camino y su teléfono no tenía señal. Ella lo hizo pasar y le prestó el teléfono. Desde ese día se hicieron inseparables. Él la iba a buscar para dar una vuelta, tomar algo, almorzar y ella accedió, salió de su sombra y se llenó de luz.

Él tenía 50, también hacía un tiempo que se había quedado viudo y también tenía hijos con quienes no se veía muy seguido.

Elsa empezó a salir del cascarón. Empezó a disfrutar de las cosas lindas de la vida, a escuchar música, viajar, leer.

Un día, como se llevaban tan bien, él le propuso matrimonio. Ella respondió que sí a ese señor que la sacó de la sombra y la llevó a luces multicolores.