7/10/21

Pasado que ilumina

Emilio López, afanoso lector y tallerista de historia local y regional, guía este paseo:
-Cerca de Río Cuarto, como quien va por la ruta 8 a la altura de Paso del Durazno, unos cuatro kilómetros campo adentro, había un lugar llamado San Bernardo que pegó muy fuerte. Nació como un paraje, en las primeras décadas de 1700, en que las tropas hacían un alto antes de llegar a la Villa de la Concepción. Junto s aquellos ranchos, cerca del camino y del río, estaba la capilla de San José, que fue viceparroquia del curatado de Río Cuarto. Contiguo, un cementerio donde aún descansan los restos de muchos hombres, mujeres y niños que dejaron sus vida al lado del Camino de las Carretas. Entre esos restos estaban los de don Maestre de Campo Vicente Funes, abuelo de Dean Funes. Distinguido hombre de enseñanza.
San Bernardo existió aproximadamente hasta el año 1860 y desapareció por las invasiones de los indios. En ese lugar, y a partir de 1743, funcionó el primer puesto de aduana de la región, donde se cobraba el impuesto a la sisa a toda la yerba mate que transitaba del Paraguay hacia Mendoza y Chile en parte del Camino Real. 
El Camino de Carretas era unas venas abiertas que permitían la gran empresa de la conquista y la colonia de la época. Los carreteros fueron los grandes protagonistas y hacedores de esta historia. 
San Bernardo fue un punto importante de gran protagonismo. Hoy está desaparecido y sus ruinas, tapadas por grandes médanos, pero su rica historia jamás debe ser olvidada.
Las carretas pasaban siempre. Tomaban Villa de la Concepción hacia Achiras y llegaban a Mendoza. Llevaban vino, azúcar, cueros en trayectos que duraban meses. En las postas se cambiaban animales y se descansaba o se reparaba alguna carreta. 
La de San Bernardo fue una importante zona que ya pasó a la historia.