15/10/21

Perfil crítico

Por Matilde Maffrand, alumna del PEAM

Freud identificó un sentimiento al que llamó oceánico, en el cual se percibe que se diluyen las fronteras entre uno y el mundo. Es como una ventana abierta a un mayor nivel de comprensión de la realidad. Nos desplazamos en un pedazo del mundo, en un una época específica cuyo entorno también nos configura.
¿Por qué algunas personas niegan lo que es evidente? ¿Por incapacidad para afrontarlo, por inconveniencia, por imposibilidad de cambiarlo? 
"Lo esencial es invisible a los ojos". Esta frase que leemos en El Principito es una reflexión sobre el verdadero valor de las cosas y nos invita a pensar más allá de las apariencias.
¿Si tengo que tomar una decisión en esto de ser uno con el otro debo mirar por esa ventana y pensar que a alguien no le gustará?
¿Lo personal es político?, como señala Simone de Beauvoir. Yo creo que sí.
Aquí me voy a referir al cambio y al conflicto en que nos vimos involucrados los alumnos de todos los niveles de enseñanza y el aprendizaje desde hace año y medio, casi dos años. ¿Estuvo bien administrado, bien dirigido? Me temo que no, que el sentido común nos lleva a entender que hemos negado lo que es evidente, que la socialidad no es natural del ser humano solamente sino más bien adoptiva y postiza, es decir se construye, es un producto. 
Según yo lo entiendo, cerrar las instituciones educativas es una catástrofe. ¿Salir de este encierro será nuevamente una decisión marcada por un DNU de urgencia donde el componente primario sea la ideología de unos pocos en detrimento del conjunto de la sociedad?
Para el cierre, una frase de Bertrand Russell: "Nunca moriría por mis creencias porque podría estar equivocado".