4/2/26

Como turco en Viena

Una mujer se acerca con el plato junto al pan tibiecito, el agua mineral y un vaso de té con un par de terrones de azúcar. El hombre que la acompaña en ese restorán turco de Viena mira las noticias. Minutos después entre en otro ambiente, tiende una alfombra y se arrodilla a rezar. 

A unas seis cuadras empieza una serie de calles asimilables a las de Once o Flores en Buenos Aires, repletas de negocios de ropa y de comedores en los que kebab, donner y durum son formas distintas de decir abundancia y exquisitez. Cerquita, un mercado como el San Miguel en Madrid, aunque más chico y con el estilo de los locales marroquíes de las medinas, con pasadizos, en los cuales hay hombres que toman té, ofrecen fruta, verdura, frutos secos y otros alimentos además de prendas de vestir, café y pastelería.

Sería superficial afirmar que la diversidad respira solamente aire sano en Austria. De todos modos, no deja de resultar auspiciosa la postal en un país que fue cuna del más grande genocida del siglo 20.