“Darse cuenta” es un drama de Alejandro Doria. Desde luego, no causa la gracia de otra de sus películas, el grotesco “Esperando la carroza”. Asimismo, cuenta con escenas cargadas de tensión a las que les cabe aquello de “me río para no llorar”. Una es el monólogo en alta voz de la actriz Clotilde Borella en el pasillo de un hospital. La destinataria es su hija.
“¿Por qué no me lo avisaste a tiempo? Decime: ¿te pregunté o no te pregunté yo hace dos meses qué te pasaba con la regla? ¿Y vos qué me dijistes? Me dijiste que se te había atrasado unos días. Unos días. ¡Ciento cincuenta días de atraso!, ¿no? Decime, ¿por qué me dijiste que tenías el hígado inflamado, eh? ¿Que la mortadela te hacía mal? ¡Si hasta me hiciste comprar jamón cocido al precio que está! Así que la mortadela te hacía mal, ¿no? ¿¡Qué mortadela, la mortadela de quién!? ¿Por lo menos sabés de quién es? No te hagás la que no sabés, ¿eh? ¡Te estoy hablando del hijo, no de la mortadela! Decime, ¿vos sabés lo que es tener un hijo? ¿Vos tenés idea de lo que es tener un hijo con ese cuerpo de fideo mal amasado que tenés? ¿Pero vos qué te pensastes? ¿Que a esta vida venimos a gozar? ¡No, querida, venimos para sufrir, para que lo sepas! Y ahora preparate porque el feto te puede venir de culo en vez de cabeza y entonces te van a tener que abrir para sacártelo. Vamos a ver si te quedan ganas de hacer la chanchada con el primero que aparezca”.