17/12/10

Lo que puede una mujer

Escribió un email que lo llevó a decir “No, pero no es tan simple”, “por ahí no creo” y “nunca se sabe, pero es difícil” mientras iba sentado en el colectivo. Pensaba en la frase de un personaje que le caía simpático: “A veces hay que ser un poquito loco para que las cosas salgan”. Estaba ansioso y lo notaba por su necesidad de hablar con alguien por teléfono. Llamar aun sin saber qué decir.
Así sentía Adrián Ramírez la expectativa por un intento que lo tenía loco desde hacía años.
Mariano lo escuchó y le habló. Un amigo de los que pagan con hechos, al contado. Lo dejó tranquilo y con ganas de seguir por el camino duro de la paciencia.