13/12/10

Pensamiento mágico

Un futbolista lleva una cinta blanca bajo la media. Si gana, la sigue usando.
-¿Y qué querés? Los jugadores a lo sumo han terminado la secundaria, creen en cualquier cosa- es una de las conclusiones que se escuchan por doquier.
El argumento de la escasa educación formal se hace mil pedazos al reparar en que más de un gobernante con diploma universitario cultiva el pensamiento mágico. Así es como hoy aparece un Ministerio de Seguridad como estrategia para combatir el delito, mañana uno de Honestidad para que seamos menos tramposos y el día después se creará uno de Eliminación de la Injusticia.
A este tipo de dirigentes se le suma -es un decir- el de los que se reúnen por horas, semanas y años a discutir una ley a sabiendas de que es una ley que existe para ser desoída. Tal vez supongan que vale la pena y un día la legalidad dejará de ser apenas una palabra polisílaba. O acaso simplemente se plieguen a los políticamente correctos a los que nadie podrá negarles que le dedicaron tiempo a la discusión.
Otra sería la valoración respecto de sus obras.