Espuma densa
Golpizas y ataques con arma blanca fueron las jugadas en la barra brava de Quilmes instantes previos y siguientes al comienzo del partido con All Boys.
El botín, más grande que de costumbre por ser éste un año de Mundial, incentiva las tomas violentas de tribuna, ámbito donde el mando no se dirime en las urnas.
En menos de un mes hubo balazos a la casa del presidente de Los Andes, incendio del patrullero de custodia en la vivienda del mandamás de El Porvenir, amenaza de muerte al líder de Chaco For Ever y quema de quinchos en Independiente.
Los hinchas visitantes siguen teniendo prohibido el acceso a los partidos. Los organismos de seguridad justifican esto con un argumento válido: custodiar las caravanas de los barras demandaba cientos de policías que entonces descuidaban otras tareas. Otra razón es que así se quita a los mafiosos una fuente de ingresos cual es la reventa de entradas.
Pero como los muchachos no admiten que las ganancias bajen, la extorsión puertas adentro y las guerras internas crecen... mientras el Estado sigue mirando al costado.