Lo peor de la política
Es comprensible actuar para los aplausos. ¿A quién no le gusta un mimo, un 10, un felicitado?
Otro gallo canta cuando se busca el favor popular mediante decisiones
equivocadas, como hace el médico que le recomienda a un tuberculoso que
siga fumando, con tal de no perder su simpatía.
Boca tiene un
presidente que, a sabiendas del fanatismo de socios -que no representan a
todos los hinchas ni mucho menos- por el técnico Carlos Bianchi, acaba
de decir que lo sostendrá en el cargo.
Parecen no importar el promedio bajo que acerca al equipo al descenso en
2015, ni la devaluación de los futbolistas bajo la conducción del
otrora multicampeón.
Por cierto, la declaración presidencial generó adhesión en el entrenador y en los abonados de Boca.
Malas noticias cuando los que gobiernan lo hacen para sí y sus socios de ocasión.