23/11/13

Cantos terribles
"Si te agarro con otro te mato, te doy una paliza y después me escapo", es uno de los estribillos de canciones de Cacho Castaña más llamativos, sobre todo en una versión en la que lo acompañan mujeres.
Es cierto que la pieza data de tiempos en los que la violencia de género no constituía una figura jurídica en la Argentina y la palabra femicidio sonaba tan raro como la generosidad en el infierno. Sin embargo, no deja de resultar extraño que mujeres le hayan prestado su voz al macho enojado que le avisa a su pareja: "Si te agarro con otro te mato, te doy una paliza y después me escapo".
"Eramos tan pobres", acaso hubiera dicho el humorista Alberto Olmedo para explicar el porqué de la voz femenina entonando un tema musical semejante. Una cosa es el arte y otra las páginas policiales, podría argumentarse en favor de las coristas. Con ese criterio, nunca nadie hubiera interpretado a personajes siniestros como Hitler, es otra frase a favor de las chicas que, sonrientes y todo, le prometen a la infiel de la canción una paliza asesina.
Por otro lado asoman interrogantes aguafiestas: ¿cualquier cuestión es susceptible de un tratamiento superficial?, ¿a todo le queda bien un 'palmas, palmas'?, ¿qué diríamos de un docente de música que a los chicos del primario les enseñara rimas con la sentencia 'hay que entrar a matar gente, aunque sea quince o veinte'?
Quizás hoy Cacho Castaña no tendría segundas voces femeninas para su criminal cobarde "si te agarro con otro te mato, te pego una paliza y después me escapo". Es una de las bondades de los movimientos sociales y de los medios: instalar asuntos y promover reflexiones, de modo tal que algunas visiones naturalizadas sean sujetas al escrutinio, al pensamiento crítico, que por supuesto no garantiza la eliminación de equivocaciones.