5/11/13

Un ratito en el aula
El profesor pidió silencio por cuarta vez en 25 minutos y por primera vez sintió que no valía la pena. "No gastes pólvora en chimangos" fue una de las frases que lo acecharon. Se sentó, se llevó la mano derecha a la frente como si le quisiera poner un toldo a su mirada y se puso a completar el libro de temas, con lo cual se dio cuenta de que a veces la burocracia es un refugio. La rutina iba por la segunda línea correspondiente a ese día cuando escuchó:
-¿La cinco está bien así?
Casi en el mismo momento en que saboreaba el interés de esa alumna se oyó la enésima frase hiriente de un compañero a otro.
Sintió que son amargos algunos indicadores de la necesidad docente y se aprestó a seguir la clase, ya menos frustrado que tres minutos antes.