5/11/13

El destino pinta cartas negras
¿Qué harías si..? La pregunta pone a prueba más los prejuicios que nuestras realidades. Alguien imagina que salvaría a un bebé del tren que viene y luego se queda quietito en el andén. O se supone sin el valor suficiente y al final se arroja a las vías y arriesga su vida por la ajena.
El sitio de la BBC, www.bbc.co.uk, recuerda que en 1996 una adolescente afroamericana protegió a un hombre blanco de una multitud enardecida que lo creyó simpatizante del racista Ku Klux Klan. La BBC considera que el acto de la chica fue de "coraje y benevolencia extraordinarios" y "aún sigue inspirando a la gente".
Fue en Michigan. Había una manifestación del Ku Klux Klan y una de afroamericanos. La policía evitó que los grupos chocaran. Lo que no logró impedir fue que entre los negros hubiera un blanco con un tatuaje de las SS y una bandera de los confederados, que en la guerra de secesión apoyaban la continuidad de la esclavitud. Tan pronto como lo vieron, los negros se le fueron al humo al grito de "¡maten al nazi!". 
Según consigna la cadena informativa británica, Keshia Thomas, que tenía 18 años y marchaba junto a otros afroamericanos, salió en defensa del nazi. Un fenomenal acto de valentía y de amor al prójimo.
Un autor ha notado que en algunas circunstancias tratamos a la gente con prevalencia de lo interpersonal y otras, en función de lo grupal. Ejemplo: un director y un empleado son amigos y, como tales, se supone que se consideran pares. Entonces Juan es Juan y Angel es Angel. En cambio, cuando tienen que discutir por cuestiones laborales, Angel se siente de cuello azul, más cercano a sus compañeros de mameluco que del Juan que solicita llamadas a su secretaria desde su sillón giratorio.
La chica que marchaba con otros negros por la reivindicación de sus derechos tenía altísimas chances de percibir al hombre con apariencia nazi como uno del grupo contrario, que los acosaba y los mataba. Es probable que haya sido educada en el rechazo a personas como ese muchacho con tatuaje de las SS, la criminal fuerza de choque de Hitler, y que hasta hubiera dicho "uno menos" si veía por el noticiero que lo mataban. Pero le tocó estar ahí, como al Tadeo Isidoro Cruz de Borges que una noche, en medio de una pelea, se da cuenta de quién es y pasa a pelear contra aquellos a los que instantes previos había estado atacando. Como si el destino le hubiera reservado a Keshia Thomas un día de 1996 para probarle que su libertad para amar era tan, pero tan grande, que ni una masa resuelta a aniquilar al indefenso rival la pudo contener.