13/11/13

Redonda medicina
Se quedó rumiando su inmenso fastidio. Odió que tanto esfuerzo terminara en derrota porque, más allá de los horrores del arquero, sus propias fallas habían tenido que ver con el resultado. Meneó la cabeza y mordió su labio inferior, característico de momentos en los que no quería creer lo creíble: sus humanas imperfecciones y las de quienes lo rodeaban.
Dos días más tarde seguía recordando jugadas, pero menos frecuentemente. Mucho había tenido que ver la relajación que le generó acostarse y escuchar a Norah Jones y a Beirut. A la cuarta canción estaba pensando que la malasangre por un partido con amigos era un privilegio que podía darse. Más tarde sintió que, otra maldita vez, la derrota le enseñaba en silencio; de pronto el entrenador contra el que despotricaba no era tan malo sino que padecía ausencias de jugadores decisivos, como su equipo el sábado. Amarga medicina el traspié en carne propia para entender los rendimientos de Boca bajo la conducción de Carlos Bianchi en el segundo semestre de 2013.
Un gol que marca final de partido y victoria ajena lo ayudó a comprender a extraños y le refrescó que frustraciones y otros dolores se aprenden a tolerar... a fuerza de práctica.