7/11/13

Sonriente justicia
"El final de un canalla
" es una película en la que Kirk Douglas hace de todo con tal de escapar de una cárcel y en la que el calificativo le queda muy bien.
Décadas más tarde, un presidente que se debe haber creído aquello de "el gran capitán" por el Mundial ganado en 1978 echó a Matías Almeyda, el bombero que apagó con el ascenso el incendio más grande de la historia de River. Se acercaban los comicios y el presidente calculó que con Ramón Díaz conseguiría su deseada reelección. Passarella sabía de qué se trataba eso de fallarle a un hijo dilecto del club: antes había despedido por teléfono a Leonardo Astrada.
El viento riojano de Díaz se llevó a David Trezeguet por causas que mejor no ventilar, empeñó a River en la millonaria compra de Teo Gutiérrez, sacó del plantel y le volvió a dar entrada a Mora, no produjo un solo acierto táctico y, cual alumno buchón, hizo un gesto en la Bombonera de "yo no me fui a la B".
Al cabo, tal para cual. Díaz deja de ser riverplatense cuando de bancar un descenso se trata y Passarella se olvida de la lealtad -también de la inteligencia ya que Almeyda no estaba haciendo una mala campaña como DT- en aras de defender sus quintitas.
De poco le sirvió a Passarella, que abrumado por la realidad de las encuestas evitó postularse a la reelección. Similar suerte está corriendo Díaz.
Quizás les vendría bien en su tiempo libre ver aquella película de Kirk Douglas.