Altas memorias
"El secundario fue un clic respecto del primario", evoca Patricia Murphy. Tiene presente "el aluvión de materias, profesores cada quien con su modo de enseñar, de hacernos pensar y analizar con nuestras propias ideas y más de uno sin ponernos topes. Vengo de familias diferentes por parte de padre y madre. Mi abuelo materno, radical hasta la médula, abogado, rector de la Escuela Nacional de Río Cuarto. El paterno, un hippie de esa época tan lejana, socialista, trabajador de Aerolíneas Argentinas. Y en esa mezcla de genes, pensamientos e ideales siempre me gustaron dos materias a las cuales les dediqué mucha lectura: Historia e Instrucción Cívica". Comenta esta alumna del PEAM que en la denominación de una asignatura "se notan los años que cada uno tiene" y detalla qué saboreaba y le sigue resultado atrayente de ambas: "Historia, aparte de lo que enseñaba el profesor, me daba la posibilidad de investigar aún hoy si fue realmente así como decían y en eso de estudiar e investigar me daba cuenta de que había errores, mala información o se pretendía que no husmeáramos en el pasado lejano como reciente. Próceres con pie de barro, otros olvidados, otros asesinados. Nuestra historia es tan amplia y rica en información que creo que hay que profundizarla más y mejor". En cuanto a Instrucción Cívica, estima que pesan las historias que le contaron sus antepasados y la ayudaron a apreciar "la democracia, el respeto a las instituciones, el valor de la palabra, tener un cargo público al cual servir con honestidad, todo lo que en los tiempos modernos no existe mucho. Esa materia me hizo entender un montón de cosas, pensar, analizar lo que está bien y lo que no".
Una y otra materia son, para Patricia, "pilares de una sociedad moderna porque hay cosas que no se pierden en el tiempo".