12/12/20

Florece educación

"¿Para qué estudiar esto?", es la pregunta que autores varios se han formulado por siglos. Matilde Maffrand, estudiante del Programa Educativo de Adultos Mayores, cree que "la clave es poner en valor" los conocimientos. A fuerza de aprender las tablas, "aún hoy los educados de la generación de los años sesenta sumamos y restamos con un poco de concentración sin lápiz y papel", comenta. "Luego, aparecieron calculadoras y computadoras. La aceleración del cambio social hace que cada vez sea más fuerte el desconcierto al descubrir que las cosas no funcionan del mismo modo, esto sin ninguna posibilidad de retorno al antiguo paisaje. El maestro era una figura cultural y social relevante, cuando tu maestra te elegía para llevar su portafolio era el mayor de los privilegios". 

Advierte Matilde que "la educación ha evolucionado y tenido cambios importantes", entre ellos el uso de los medios de comunicación masiva. Señala que esto "ha incentivado al sector educativo a analizar de qué forma pueden utilizarlos en el proceso de enseñanza aprendizaje y se plantean los educadores cómo crear materiales para trabajar en el aula y rever su función como profesionales en la educación para la comunicación". 

En este contexto, y asumiendo que "los niños son curiosos por naturaleza", considera que "las nuevas tecnologías son un manantial para la sed de conocimiento del público escolar".

La mujer a quien desde temprana edad le "producía una gran inquietud" la lengua y la desconcertaba "el uso de las palabras, esas benditas palabras dentro de una oración", aún  hoy sigue "investigando sobre su importancia". Entre sus búsquedas ha "leído por ahí que el mundo de los medios de comunicación y el de la educación caminan de forma paralela, comparten información, a veces se traen, otras se ignoran, pero es evidente que se necesitan".