Visión de futuro
Por Matilde Maffrand, estudiante del PEAM
La palabra augurio, como anuncio de un hecho futuro a partir de ciertos indicios, señales o por simple intuición, viene del latín. El concepto es usado para nombrar un vaticinio, una predicción o un pronóstico. En la época del imperio romano había sacerdotes conocidos como augures, se trataba de un cargo oficial que se ejercía de forma vitalicia. Estos sacerdotes encontraban augurios en distintos tipos de señales.
Augurio, por otra parte, es un nombre masculino que tiene su origen en el latín. Se dice que los hombres llamados de esa manera se caracterizaban por ser muy emotivos, tener una enorme sensibilidad y gozar de una estupenda capacidad de intuición.
En el diccionario de jergas y modismos de Argentina es imposible encontrar el término augurio. Sí encontramos oráculo, predicción, profecía, revelación, cábala. Entre ellos, la predicción es un acto que tiene que ver con poder conocer o estimar cómo será el futuro y hacer de esta información algo público.
Y para 2021, las predicciones de Ludovica Squirru, que habló de las proyecciones para los argentinos, dan cuenta de un retorno a la naturaleza. Vamos a volver a la carreta y al caballo. El retroceso también puede ser un avance; vivíamos muy acelerados para llegar a lugares donde después no sabíamos qué hacer. El argentino va a tocar un fondo que creyó que nunca iba a tocar, dice Ludovica, y de ahí va a salir un nuevo ser humano con una conciencia solidaria con la vida. Agrega que el búfalo trae unión de la familia, solidaridad, empatía y ese es mi deseo para el año próximo, desde lo individual a lo colectivo.
Alberto Benegas Lynch considera que el individuo abre paso a notables prodigios en un clima en el que se desarrolla al máximo la energía creadora en libertad. Es la persona la que piensa, siente y actúa, y desde ese lugar aspiro al mérito, a la suprema dignidad de las personas para formar una comunidad más sana, más igualitaria, más solidaria.