4/12/20

Titánico esfuerzo

Más de una vez escuchamos expresiones que nos llevan a pensar: ¿hablo o sigo callado? 

"Lo que yo no puedo soportar ni dejar de inmiscuirme es generalmente en el tema político, por que lamentablemente se escuchan tantas cosas que son flagrantes mentiras", explica Carlos López. Este alumno del PEAM aclara que no pertenece ni comulga "con ningún partido político pues no los distingo, en sus maquiavélicas manipulaciones no existen diferencias, estén del lado que estén, solo cambia la casaca del equipo". 

"No puedo dejar de enfrascarme en la charla o discusión y solo pretendo que rebatan mis opiniones con argumentos válidos, no opiniones que son imposibles de sostener pues algo es lo que se visualiza a simple vista y otra cosa lo que uno quisiera que fuera", afirma. 

A Carlos no le gusta participar de "discusiones, que no son tales, con quienes tienen opiniones similares a las mías pues considero que es como leer la Biblia, el Talmud, El Corán, etc. según la religión que se profese, pues allí está todo escrito". 

Con vista a evitar conflictos eternos, Carlos siente que "es mejor ignorar al interlocutor cuando lo domina el fanatismo y su argumentos están protegidos por una coraza de mentiras, no poseen asidero alguno y su supuesta teoría es fácil de destruir pero la sigue defendiendo con la fidelidad de un perro y allí debemos decir 'no vale la pena, al fin y al cabo el perro es un animal que no obra con inteligencia, sino solo por instinto".